Dos conejos extraídos, a la vez, de una sola chistera
Parecía imposible rellenar el hueco que ha dejado recientemente Juan Tamarit, oye, ese mago que, tras cualquiera de sus continuos asombrosos y asombrantes desenlaces que nos dejaban con las bocas abiertas, ¡chan-tatachán!, sembraban la duda entre la realida...