MORELIA, Mich., 19 de marzo de 2026.- El secreto del atole, como de toda la rica gastronomía michoacana, es el amor, afirmó Blanca Cecilia Manzo Govea, candidata a reina de la Maiapita o Feria del Atole de Tarecuato, en su edición 2026.
En entrevista para Quadratín, Blanca Cecilia Manzo aseveró que la preparación de un atole no es difícil... a condición de que te guste hacer esta bebida y le pongas el amor y el cuidado necesarios para que no se corte, no se queme y tenga un gran sabor.
A sus 22 años de edad, es heredera de una tradición compartida de la abuela a la madre y de la madre a la hija, y poseedora de la suficiente maestría para elaborar algunos de los atoles más emblemáticos del estado.
"Ahorita ya sé hacer varios, los de leche, de chaqueta o de tamarindo, hacer atoles no es difícil, si le pones el tiempo y el amor, porque si no te gusta, no te sale. No queda rico, se quema o se corta, no cualquiera hace un buen atole", detalló.
Al ser el atole una tradición que se mama, cada persona tiene sus propias recetas, que no siempre están en disposición de compartir o enseñar a otros, pero un elemento fundamental es la puscua, con la que comienza la magia.
"Cuando vas a preparar un atole, lo primero es hacer la puscua, que es el maíz prieto remojado en agua por toda una noche, es la puscua la que le va a dar al atole la textura y la consistencia que le caracterizan", explicó Manzo Govea.
Para continuar, cada sabor tiene su proceso específico; el atole de chaqueta, uno de los más tradicionales en la gastronomía de la entidad, requiere que se queme la caña del maiz hasta reducirla a cenizas, bien quemadita.
Luego, la puscua se pone al metate para molerla, bien molidita, bien molidita, y se muele la ceniza de la caña. Enseguida, en una olla al fuego se pone uno a dos litros de agua con piloncillo al gusto, y se agregan la puscua y las cenizas de caña coladas, para luego mover y mover con mucho cuidado, evitando que el atole de chaqueta se tire o queme.
Con la práctica suficiente, la elaboración del atole puede tomar de una hora y 30 minutos a una hora y 45 minutos, dependiendo del tiempo destinado a la molienda.
No es el caso del atole de chaqueta, pero al prepararse atoles con leche el principal cuidado es prevenir que se corte y se separe en una fase acuosa y otra semisólida.
Blanca Cecilia Manzo reconoció que las técnicas para la elaboración del atole se están perdiendo, en una mezcla de desinterés por compartir las recetas y enseñar los procesos y la negativa a dedicar tiempo y esfuerzo a la molienda de la puscua.
Sin embargo, los que aún pueden degustar los atoles los valoran y muestran interés por aprender a hacerlos.
"La gente no se imagina lo ricos que son los atoles, le gustan tanto que hasta pide las recetas o que le enseñemos", concluyó.
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