Impulsar una reforma fiscal progresiva, en donde se establezca un impuesto mínimo a las grandes fortunas para que los superricos paguen impuestos, no es algo utópico o radical, aseguró Quentin Parrinello, director de Políticas del Observatorio Fiscal Internacional (ITO, por su sigla en inglés).
En entrevista, el francés Quentin Parrinello recordó que en el reciente informe del ITO se señaló que un impuesto mínimo a la riqueza, de 2%, podría dejarle al país una recaudación adicional anual de 10,000 millones de dólares, es decir, aproximadamente 173,300 millones de pesos con el tipo de cambio actual.
La recaudación de impuestos adicional que se obtendría por este impuesto a los superricos sería similar al presupuesto aprobado este año para el IMSS-Bienestar, que es de 172,492 millones de pesos.
“Hay una narrativa que se instaló de que se trata de una reforma fiscal imposible, utópica y radical, y eso es falso. Lo que planteamos en nuestros estudios nos dejan ver que es posible hacer reformas fiscales enfocadas a los superricos para que tributen al mismo nivel que las demás personas”, indicó.
Agregó que en los últimos años se ha hecho más visible el problema de la concentración de la riqueza y las consecuencias que esto tiene, sobre todo ante el segundo mandato de Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos.
“No hay mejor publicidad para una reforma fiscal que los primeros meses del segundo mandato de Trump, cuando ves a los superricos tener influencia y control directo sobre las políticas públicas que impactan a la vida de millones de personas”, señaló.
En este sentido, señaló que la tributación a los superricos no es solo una cuestión de obtener más recursos para el gasto público -en una región donde los déficits fiscales han aumentado mientras las presiones en el gasto público se incrementan- sino también una lucha política para que no haya una concentración de poder en personas que buscan beneficios para sus empresas, y cuyas decisiones afectan la calidad de vida de la sociedad.
¿Cómo se plantea el impuesto?
Otra propuesta, calificada como más ambiciosa por el propio ITO, es una tasa de 3%, con lo que se alcanzaría una recaudación anual de 36,000 millones de dólares, es decir, 0.9% del PIB de la región.
“El Impuesto Mínimo Efectivo sobre la Riqueza no es un impuesto adicional: es un mecanismo de piso y es una propuesta nueva. Si los impuestos ya pagados sobre el ingreso y la riqueza no alcanzan un umbral mínimo, se cobra la diferencia. Ningún sistema tributario de la región contempla hoy ese mecanismo. Su lógica no es reemplazar otros tributos, sino corregir la anomalía de que las grandes fortunas enfrenten tasas efectivas inferiores a las del resto de la población”, explicó el ITO.