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Radar Inteligente
Vanguardia 18 May, 2026 07:03

Hazlo. No consideres a nadie más. No escuches a nadie más. Si intentan amargarte tus éxitos, mándalos a la...

Te tengo un consejo: hazlo. ¿De qué estoy hablando? De eso que has querido hacer, que has soñado durante años; de eso que no has hecho porque faltó dinero y tiempo; de eso para lo que creías necesitar condiciones especiales; de eso que creías no merecer. De eso que estás dejando para una ocasión especial. De eso que consideras “demasiado”. De eso que crees que provocará críticas de tus vecinos o de tu familia.

Estoy hablando de consentirte. De darte regalos. De construir y establecer un estilo de vida que muestre lo que la vida te ha otorgado, y un poco más. De eso que resalta tu belleza, que hace alarde de tu buen gusto y que te provoca satisfacción.

La lista de cada uno de nosotros será muy distinta. Tú no entenderás mi lista y yo no entenderé la tuya. Que eso no te preocupe. Yo no soy importante en tus sueños ni en la construcción de tu estilo de vida. Y tú tampoco dictaminas en los míos. Mi opinión no tiene por qué afectar tu satisfacción. Si no soy capaz de compartir tus logros, felicitarte y brindar por ti, no te sirvo de amigo.

Recuerdo a un monje budista que dio una plática sobre el Feng Shui. Contó muchas cosas, pero el punto central de su charla fue que los tibetanos aplican el Feng Shui desde la elección del terreno y el diseño de la casa. Aquí, en Occidente, no tenemos esa opción. Comentó que podemos seguir las teorías del Feng Shui hasta cierto punto, pero que debemos tener la tranquilidad de comprar o construir nuestra casa de la manera en que podemos, acercándonos a lo que deseamos expresar en nuestro hogar.

Mencionó que siempre habrá quienes nos visiten y nos digan que, según el Feng Shui, la puerta tendría que moverse para allá y las ventanas para acá. El monje dijo algo muy sensato: “Ya no invites a esas personas a tu casa”.

Si te robo la paz y la alegría por tus logros y gustos, no me hagas caso. Tú sonríe y goza tu vida, tu casa y tus gustos. Y, de hecho, NO necesitas mi permiso.

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