La reaparición del virus del ébola en la República Democrática del Congo volvió a colocar al continente africano bajo vigilancia sanitaria internacional. La Organización Mundial de la Salud confirmó que el brote activo ya dejó decenas de personas fallecidas y cientos de casos sospechosos relacionados con la cepa Bundibugyo, una variante poco común y especialmente preocupante debido a que no existe vacuna ni tratamiento específico.
Hasta el lunes 18 de mayo, autoridades congoleñas reportaron al menos 91 muertes posiblemente asociadas al brote, además de alrededor de 350 casos sospechosos. La mayoría de las personas afectadas tienen entre 20 y 39 años y más del 60% son mujeres, de acuerdo con los primeros balances difundidos por el Ministerio de Salud del Congo.