HARARE- Un nuevo y mortífero brote de ébola en Congo y Uganda es la más reciente emergencia sanitaria que obliga a los gobiernos africanos a liberarse de la dependencia de donantes globales como Estados Unidos, ya que el apoyo internacional se ha recortado a la mitad en los últimos cinco años.
La reducción de la ayuda, agravada por los amplios recortes del gobierno estadounidense Donald Trump, se enfrenta con un rápido crecimiento de una población africana que ya supera los 1,500 millones de habitantes. El brote de ébola, de una cepa sin tratamientos ni vacunas aprobados, llega días después que un inusual brote de hantavirus en un crucero pusiera en alerta a las autoridades del continente.