Cuando la naturaleza de México se ve amenazada por la privatización, ahí es cuando la resistencia de los mexicanos y su amor por las playas del Caribe salen a relucir: “Perfect Day” en Mahahual, Quintana Roo; la privatización de la playa Las Cocinas en Punta Mita, Nayarit, zona conocida por la anidación de tortugas; y la llegada de cruceros en Bahía Loreto, Baja California, son los mega proyectos más recientes que han tomado la conversación en los últimos meses.
Desarrollos turísticos, energéticos e inmobiliarios en México han provocado denuncias en redes sociales, con el fin de viralizar dichos proyectos y apuntar irregularidades que amenazan directamente a ecosistemas claves y la vida comunitaria de cientos de familias de las regiones.
Meses atrás, el Proyecto Saguaro —relacionado con infraestructura energética (ductos marinos) en el Golfo de California— también fue duramente criticado por activistas mexicanos, ya que afectaría la ruta de especies marinas como las ballenas, cuya especie suele anidar en esas aguas.
La molestia de comunidades y usuarios en plataformas digitales es clara: el patrimonio natural de México está siendo amenazado en favor de los intereses económicos de unos pocos ligados al turismo y recursos extranjeros, que en muchos casos suelen ser empresas extranjeras; poniendo en riesgo los ecosistemas y el bienestar de la población.