“No le tema al salero” porque “los supuestos efectos negativos, de la sal, uno de los grandes dogmas de la nutrición moderna, son un mito”, afirma categóricamente James J. DiNicolantonio, científico especializado en investigación cardiovascular y doctor en farmacia, que se desempeña en el Saint Luke’s Mid America Heart Institute en Kansas City, Missouri (Estados Unidos).
“Durante años se nos ha repetido que la sal es perjudicial para la salud cardiovascular”, pero “la mayoría de las personas no necesita reducir la sal, sino consumirla correctamente”, señala DiNicolantonio, añadiendo que “hemos culpado al cristal blanco equivocado”, ya que “el verdadero problema podría no ser la sal, sino el azúcar”, según sostiene.