La victoria de Juanma Moreno en Andalucía, aunque insuficiente para mantener la mayoría absoluta sin apoyos de Vox, ha servido a Alberto Núñez Feijóo para lanzar un mensaje de alcance nacional, que el Partido Popular considera abierto un nuevo ciclo político y prepara ya la ofensiva definitiva contra Pedro Sánchez. Mientras Génova reivindica el modelo de moderación y gestión del presidente andaluz, la dependencia de la ultraderecha vuelve a tensionar el equilibrio interno de los populares y reactiva el debate sobre cuál debe ser el verdadero rumbo ideológico de la derecha española.
La resaca electoral de Andalucía dejó en la sede nacional del PP una mezcla de satisfacción y advertencia. La Junta Directiva Nacional celebró el triunfo de Moreno como una confirmación de que la formación conservadora sigue siendo la principal fuerza territorial de España, pero la imposibilidad de revalidar la mayoría absoluta aboca a San Telmo a un Gobierno de coalición con el partido de Santiago Abascal, igual que en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
Pese a ello, el líder popular quiso transformar la victoria incompleta andaluza en el inicio simbólico de la carrera hacia las elecciones generales. “España quiere un cambio”, proclamó el líder de la oposición, para reivindicar al y que PP “es la única alternativa” para un “cambio de dirección, un cambio con valores y un cambio con programa”. “No será una mera sustitución o alternancia”, sino que implicará dar un giro a “las formas, en el fondo, en la relación con los ciudadanos e incluso en el clima político”.
“Tenemos ideología, principios y convicciones, pero no gobernamos desde una trinchera y no somos una suma de enfados ni un culto al líder”, arengó el jefe de la oposición al Gobierno de Sánchez. “Aquí el presidente está”, ha dicho, “para servirles (…) ¡aquí no hay un puto amo, soy un servidor, y eso también es el cambio!”, sentenció Feijóo.
Feijóo debe decidir entre Moreno o Ayuso
En su intervención ante la plana mayor del partido, Feijóo contrapuso el modelo de Moreno a lo que considera una política basada en la confrontación permanente. Reivindicó la “gestión”, la “sensatez” y la “seriedad” como señas de identidad de una alternativa que pretende alejarse tanto del sanchismo como de los discursos más estridentes.
Sin embargo, el contexto andaluz demuestra que esa estrategia tiene límites evidentes. El PP ganó, pero perdió la autosuficiencia parlamentaria que había convertido a Moreno en el gran ejemplo del llamado “centro reformista” que Feijóo aspira a exportar al conjunto de España. La aritmética obliga ahora al presidente andaluz a negociar con Vox, precisamente el escenario que Génova quería evitar para fortalecer la imagen de una mayoría moderada capaz de gobernar sin ataduras.
Mientras Feijóo insiste en proyectar una imagen institucional y centrada, la realidad electoral muestra que buena parte del espacio conservador sigue desplazándose hacia posiciones más duras, especialmente en cuestiones identitarias, migratorias y culturales. Andalucía no fue una excepción. Vox resistió el desgaste nacional y logró incrementar ligeramente su representación con un escaño, consolidándose como socio imprescindible a pesar de no haber superado el 15 % de los votos.
Cambio de dirección, valores y programa. pic.twitter.com/5CNWwWZLnI
— Partido Popular (@ppopular) May 18, 2026
Génova apunta a La Moncloa
Por eso, aunque públicamente Génova evita dramatizar la dependencia parlamentaria de Vox, internamente el resultado también se interpreta como un refuerzo indirecto de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La presidenta madrileña representa dentro del PP una línea política mucho más combativa en lo ideológico y menos preocupada por ocupar el centro político clásico. La imposibilidad de Moreno de reeditar su mayoría absoluta alimenta el argumento de quienes consideran que la moderación, por sí sola, ya no basta para asegurar victorias.
Feijóo trató precisamente de desactivar esa lectura reivindicando la experiencia andaluza como un modelo exportable. “Nuestros principios son tan sencillos como claros. La ley se cumple, la Constitución no se retuerce, se respeta, la verdad no se manosea, la política no puede consistir en resistir y el poder tiene que ejercerse con pudor”, espetó Feijóo ante los suyos. “Pondremos límites a la mentira, al abuso, a la impunidad, a la compraventa de apoyos parlamentarios y pondremos límites al poder”, sentenció el líder de los populares.
“Sánchez y sus socios pueden decidir cuánto quieren resistir, pero hay algo que ya no depende de ellos: el deseo de cambio de los españoles”, advirtió el líder de los populares. @mundiario