Aunque hay quienes hicieron del noble oficio de servir mesas su forma de vida, esta actividad suele percibirse como un empleo de ocasión, un trabajo provisional para financiarnos en lo que terminamos los estudios, alcanzamos nuestros sueños más elevados o, simplemente, en lo que llega “algo mejor”.
Algunos amigos hoy profesionistas sirvieron mesas en sus años mozos (y casi volvieron a hacerlo cuando comenzaron a pagar colegiaturas).