Todos conocemos lo difícil que se vuelve conducir un vehículo en esta ciudad, principalmente en horas pico, cuando las avenidas principales se ven sobrepasadas por el exceso de automotores que invaden las calles de Juárez, pero además, por la falta de cortesía y cultura vial.
Los diferentes desplazamientos que se realizan y que conectan a los juarenses con servicios esenciales se ven mermados ante la deficiente infraestructura vial con la que cuenta esta localidad; entre ella, la falta de sincronía en los semáforos, así como otros servicios básicos, como un transporte público eficiente.
Este tema se vuelve sensible, no solo por el hecho de que, ante la falta de infraestructura vial adecuada, se pueda llegar tarde al trabajo, perder un vuelo o bien no llegar a una cita. Por el contrario, lo antes expuesto se puede evitar saliendo con más tiempo de nuestros hogares —sin tratar de justificar la deficiencia a la que hago referencia—. El verdadero problema se presenta cuando se requiere apoyo de los diferentes cuerpos de emergencia, llámese seguridad pública, seguridad vial, rescate o servicio de bomberos.
Cuando se presenta una emergencia, el tiempo y la forma de enfrentarla se vuelven cruciales, pues cuántas personas no han perdido la vida porque una ambulancia no llega a tiempo para salvarlas; cuántos delincuentes no pueden ser detenidos porque la policía no llega oportunamente. Así podríamos cuestionar múltiples problemáticas relacionadas con el acceso que debería ser inmediato a los servicios de emergencia, esos que, ante una movilidad urbana deficiente por la alta densidad vehicular, ven afectado el servicio que deben otorgar.
Como ejemplo, el pasado fin de semana se presentaron algunos incendios en Ciudad Juárez y una de las instituciones que cuenta con la confianza ciudadana, como lo es el Departamento de Bomberos, tuvo que hacer frente a los eventos reportados para evitar que el fuego se propagara a las viviendas aledañas y, de ser posible, que consumiera aquellos bienes donde dio inicio cada siniestro. Los incidentes se presentaron en casas, tapias y vehículos; incluso, uno de los más graves, dada su naturaleza, fue el de una empresa del sector industrial, donde se consumió material altamente inflamable.
Lamentablemente, en Juárez a los vehículos de emergencia se les dificulta llegar a su destino de manera pronta —según la OMS, en menos de ocho minutos—, pues comúnmente se ven atrapados en el tráfico, lo que genera un retraso en los primeros auxilios. Aunado a ello, la ciudadanía poco a poco ha perdido el respeto y la cortesía vial, dejando de ceder el paso a los vehículos de emergencia. En ese sentido, unidades de grandes dimensiones y peso, como los camiones de bomberos, no tienen mucha facilidad para realizar maniobras evasivas o forzadas para evitar el tráfico, razón por la que se complica en demasía la atención urgente y prioritaria.
Ante esta inmovilidad que frena a los vehículos de emergencia, se vuelve necesario reaprender y volver a poner en práctica aquello que debieron habernos enseñado cuando aprendimos a manejar: reducir la velocidad; crear el carril o pasillo de emergencia, cargando la marcha del vehículo hacia las orillas; en altos o semáforos en rojo, avanzar de manera diligente si eres el primero en la fila; y, por ningún motivo, seguir al vehículo de emergencia ni pegarse demasiado a este. Si es necesario, detén por completo la marcha de tu automotor.
Recuerda que ambulancias, bomberos, rescate y policías son vehículos de emergencia y, ante las señales que se proporcionan con los códigos de emergencia, es primordial cederles el paso y no acelerar gradualmente pensando que tú, como conductor, eres quien debe abrirles camino. Otra recomendación es utilizar los retrovisores, no vaya a ser que, por querer crear el pasillo de emergencia, termines cerrando el paso de manera intempestiva a otros actores viales y seas tú quien posteriormente requiera del apoyo de los servicios de emergencia.
La inmovilidad urbana nos afecta a todos, pero hay quienes tienen paso preferencial y prioritario. Tu obligación como conductor radica en responsabilizarte y otorgar las concesiones pertinentes para que los cuerpos de emergencia cumplan de manera eficaz con su labor.