El recorte de Moody’s a la calificación crediticia de México y el ajuste de perspectiva de Standard & Poor’s (S&P) al crédito soberano , le meten mayor presión a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para lograr la consolidación fiscal a través de un menor gasto, más ingresos y menor déficit, sin que esto frene el crecimiento económico. México enfrenta una presión creciente sobre sus finanzas públicas. Apenas el 12 de mayo pasado, la calificadora de crédito S&P reafirmó la calificación de México en BBB , pero ajustó su perspectiva de estable a negativa, ante el lento crecimiento económico, las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes que pueden ralentizar la consolidación fiscal y aumentar la deuda pública.
Tras el ajuste de perspectiva de S&P, Moody’s recortó la calificación soberana de México, con la reducción en la calificación de Baa2 a Baa3, con una revisión a la perspectiva de negativa a estable, por parte de Moody’s, ante la debilidad fiscal del país y un débil crecimiento de la economía. ¿Las vulnerabilidades?, un déficit fiscal que se mantuvo cerca del 5% del PIB en 2025 pese a los esfuerzos de consolidación; el apoyo continuo a Pemex, cercano al 1.9% del PIB solo en 2025, y proyecciones de crecimiento del PIB por debajo del 1% para 2026, señaló Finamex. “Las calificadoras no esperan cambios drásticos el día de hoy, pero más bien lo que esperan es el inicio de un proceso que muestre que la Secretaría de Hacienda y el Gobierno Federal en general son capaces de reducir el gasto , elevar los ingresos y reducir el déficit fiscal que año con año se va teniendo”, comentó Pablo Cotler Ávalos, académico del Departamento de Economía de la Universidad iberoamericana (IBERO) de la Ciudad de México. “Lo que las calificadoras están señalando es que el problema que enfrentan las finanzas públicas en México no sólo se resuelve, como diríamos coloquialmente, apretando el cinturón. Lo que falta es crecimiento, sin crecimiento, las estrategias de recorte no funcionan y la deuda como proporción del PIB seguirá subiendo de todas formas”, explicó a Expansión, Víctor Gómez Ayala, economista en jefe de Finamex. México, a través de la SHCP, se ha propuesto reducir el déficit fiscal como proporción del PIB. De 2024 a 2025 lo llevó de 5.8% a 4.9%, la meta para 2026 es 4.1% y para 2027 a 3.5% del PIB, con recortes al gasto y un gran empeño en recaudar y fiscalizar ingresos tributarios, endureciendo las medidas jurídico-fiscales. Apenas en el primer trimestre de este año, “tenemos una diferencia de casi 252,000 millones de pesos, entre lo observado y lo programado . Entonces ahí claramente lo que se está tratando de contener es un gasto, digamos, excesivo en un ambiente en donde la actividad económica está presentando retos para crecer de manera más acelerada”, comentó Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil en Monex.
Crecimiento por debajo de expectativasPara 2026, Monex tiene una perspectiva para el crecimiento de la economía de 1.3%, una proyección por debajo del punto medio de 2.3% del rango previsto por la SHCP, a cargo de Édgar Amador Zamora. Con un crecimiento por debajo de la perspectiva de Hacienda, es difícil que se cumpla con la meta de ingresos públicos , los cuales ya muestran desaceleración en el ISR que pagan las empresas y se ven amenazados por menores ingresos petroleros hacia 2027. “Yo creo que se van a seguir cuidando mucho por el lado de los gastos, que es algo en lo que ellos (Hacienda) sí pueden influir, y no tanto en la parte de los ingresos, que si se desaceleran por una menor actividad económica, pues está más complicado”, consideró Quiroz. Además, los recortes al gasto, principalmente a la inversión pública, son los que más afectan la inversión privada , afectando el potencial del crecimiento económico a largo plazo, agregó el analista de Finamex. El académico de la IBERO detalló que los gastos más vulnerables a recortar son los destinados a la inversión pública y, después, los correspondientes a Salud, Educación y Medio Ambiente. “En general, los presupuestos de todas las distintas secretarías, salvo, me imagino, la Secretaría de la Defensa”, apuntó. Esto tiene implicaciones sobre el crecimiento económico en el corto y mediano plazo. “En el corto plazo, simplemente porque un menor gasto público implica una menor demanda por bienes y servicios, pero puede tener también impactos en términos de una peor gestión pública en la medida que haya menos recursos. En el largo plazo, ciertamente podría tener un impacto en términos del capital, dado que la inversión pública podría estar reduciéndose y obviamente el de la salud y la educación”, agregó Cotler Ávalos.
El recorte a la calificación por parte de Moody’s era un riesgo señalado, y la perspectiva estable acota el impacto inmediato. La dinámica de fondo, sin embargo, no cambia: consolidación fiscal incompleta, crecimiento insuficiente para aliviar la aritmética de la deuda y el pasivo de Pemex sin resolver, agregó el analista de Finamex en una reacción oportuna. “Con la perspectiva negativa de S&P aún vigente, el gobierno tiene margen limitado, y tiempo limitado, para redirigir la trayectoria mediante medidas estructurales antes de que el panorama de las tres agencias se deteriore aún más. La revisión del T-MEC a partir de julio sigue siendo la variable externa clave que podría acelerar o postergar ese desenlace”, agregó Gómez Ayala.
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