Javier Coello Trejo in memoriam
La suerte del régimen político y, en algún sentido, la del país ya no depende de los mexicanos, sino de lo que decida el imperio. Hay dos planos de actuación: el del policía bueno y el policía malo. El primero lo representa el Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio y por Christopher Landau, exembajador y hoy subsecretario responsable de la estrategia hacia México. El segundo, se puede decir, lo personifica el mismo presidente Trump, pero en su gabinete sería el polémico y cuestionado secretario de Defensa, Pete Hegseth. Las dos lógicas conducen a lo mismo, pero los medios cambian radicalmente.
En el primer caso se emplean recursos propios de la legalidad convenida y prevaleciente; en el segundo, la legalidad es excepcional y se imponen las soluciones de fuerza unilaterales, como la extracción de Nicolás Maduro, el bombardeo de embarcaciones en el Caribe o el asesinato del ayatolá Alí Jamenei con su familia.