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El Diario 24 May, 2026 19:30

Así las cosas, con las candidaturas del 2027


Hace apenas unos años, uno de los elementos más importantes para ser un político competitivo era ser conocido o popular entre el segmento de votantes; pero las cosas han evolucionado y la situación hoy es bastante más compleja. Ahora es necesario analizar el reconocimiento y la reputación, pero también se necesita congruencia y estabilidad personal; esto último, refiriéndose a la vulnerabilidad que representan las situaciones jurídicas pendientes.

En estos momentos, donde el impacto de las redes sociales y los medios de comunicación es muy amplio, los señalamientos se traducen de manera inmediata en desgaste para el partido y para los gobiernos. Esto significa que la confianza ciudadana se ha convertido en el activo más importante para los políticos que tienen alguna aspiración.

En numerosas ocasiones, los liderazgos del partido han sido enfáticos en sus declaraciones. En el discurso que emitió la nueva presidenta de MORENA, declaró: “Se exigirá que los aspirantes a algún cargo en el partido deberán tener una trayectoria impecable”. Esto va más allá de un tema partidista; esto sirve para fortalecer el entorno democrático y la credibilidad de las instituciones.

Revisar las candidaturas del 2027 no es una tarea de un solo partido, sino de todo el entramado partidista de México. Esto no es nuevo; basta recordar la trayectoria de Genaro García Luna y la condena que actualmente purga en Estados Unidos. A final de cuentas, la política es, ante todo, un ejercicio de responsabilidad pública y una responsabilidad social.

Esto es importante porque, cuando las decisiones políticas se construyen a partir de los intereses y coyunturas internas, o a partir de cálculos electorales, quienes terminan pagando las cuentas de estas decisiones son los propios ciudadanos; porque no se puede separar la conducta personal de la capacidad de gobernar. Ambas dimensiones tienen una influencia importante en la percepción pública del liderazgo.

Adicionalmente, los procesos electorales se han vuelto más sofisticados y complejos, por lo que todos los partidos debemos tomar en cuenta perfiles que realmente transmitan confianza y estabilidad a los votantes, y que esta se convierta en un estándar de gobernanza a través de la reducción de desgastes innecesarios.

En MORENA estamos trabajando en determinar los candidatos competitivos, pero también que resistan el escrutinio público. El esquema político que vivimos actualmente en México exige entender que cualquier controversia puede desviar la atención de los temas que históricamente hemos defendido en la Cuarta Transformación y que se resumen en una frase: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Ningún partido político debe buscar obtener “raja política”; por el contrario, más que la rentabilidad electoral, debe perseguirse la estabilidad y credibilidad de las instituciones democráticas. Estamos en un punto de quiebre en la vida social y democrática del país, y es nuestra obligación partidista contribuir a través del desempeño ético y moral frente a la sociedad.

La presidenta del partido, Ariadna Montiel, ha decidido continuar trabajando en la construcción de la confianza, porque sabe de la fragilidad de las instituciones que, durante la etapa neoliberal, fueron vulneradas por poderes ajenos a la voluntad popular. En etapas donde la polarización social se acentúa, es necesario centrarse menos en los escándalos y mucho más en la capacidad de gobernar y de resolver los problemas sociales que nos aquejan.

La legitimidad política de MORENA no viene solo de construir estructuras electorales exitosas, sino de la capacidad de generar confianza y certidumbre de que el pueblo es quien debe ser el beneficiario directo del actuar público. El trabajo realizado durante muchos años por Andrés Manuel López Obrador, y que ha continuado la presidenta Claudia Sheinbaum, ha dejado claro que “el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”.

En MORENA hemos entendido con claridad algo de lo que otros partidos hablan poco o nada: el poder que confieren los votos no solo se ejerce desde las instituciones, sino desde el actuar de las personas en las que la Cuarta Transformación ha confiado para llevar bienestar a toda la población.

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