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Radar Inteligente
El Diario 25 May, 2026 17:31

El sueño americano comienza a expulsar su propia historia

Resulta difícil no mirar con asombro lo que comienza a ocurrir en Estados Unidos. El mismo país que durante décadas construyó buena parte de su poder económico, científico y cultural gracias a millones de migrantes, ahora parece empeñado en cerrar incluso las puertas de la migración legal.

La nueva política impulsada por la administración de Donald Trump obligaría a muchos solicitantes de residencia permanente a abandonar el país mientras esperan la resolución de sus trámites, aun cuando algunos ya viven y trabajan legalmente ahí.

La medida no solamente endurece el sistema migratorio. También exhibe una contradicción histórica difícil de ignorar. Estados Unidos se convirtió en potencia precisamente por las olas migratorias que levantaron ciudades, ferrocarriles, universidades y empresas. Italianos, irlandeses, latinos, asiáticos y europeos llegaron durante décadas buscando una oportunidad y terminaron edificando el país que hoy presume liderazgo mundial.

Por eso resulta paradójico observar cómo el discurso político actual comienza a tratar la migración casi como una amenaza permanente. Incluso la legal. Y más irónico todavía si se recuerda que el propio Trump tiene ascendencia migrante. Su historia familiar también nació fuera de territorio estadounidense.

Mientras las encuestas muestran que buena parte de la sociedad estadounidense continúa respaldando la migración legal, la Casa Blanca insiste en endurecer restricciones, congelar solicitudes y dificultar trámites migratorios.

Las consecuencias humanas pueden ser enormes. Familias separadas, estudiantes obligados a irse, profesionistas atrapados en trámites interminables y personas que, aun siguiendo la ley, terminan enfrentando un clima de sospecha permanente.

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