Joel Huiqui escribió una de las historias más inesperadas del futbol mexicano al llevar a Cruz Azul al campeonato del Clausura 2026 apenas semanas después de asumir el cargo como técnico interino. La Máquina venció 2-1 a Pumas UNAM en la final de vuelta y conquistó la décima estrella en el Olímpico Universitario.
Con poco más de un mes al frente del equipo, Huiqui se convirtió en apenas el quinto entrenador en darle un título de Liga MX al conjunto cementero, una hazaña que además tuvo un fuerte componente de revancha personal.
Al ser cuestionado sobre la sensación de romper la sequía y levantar el campeonato remontando a Pumas en CU, Huiqui señaló: “La Liguilla es así, a veces se complica el plan de partido; tú propones algo y no funciona. La idea siempre es proponer y jugar mucho mejor, y aunque por lapsos no hubo momentos de funcionamiento correctos, el equipo se mostró muy maduro.
“Hicimos un primer tiempo aceptable y un mejor segundo tiempo; el mensaje que los jugadores compartieron entre ellos en el medio tiempo fue clave y la diferencia para cumplir el objetivo de ser campeón”.
La ‘muertinha’
El ex defensa sinaloense había quedado marcado durante años por la famosa “muertinha”, una de las jugadas más recordadas en la historia reciente del futbol mexicano. La acción ocurrió el 5 de diciembre de 2009, durante la semifinal entre Cruz Azul y Atlético Morelia en el Estadio Azul.
En aquella jugada, Huiqui quedó tendido dentro del área y, sin posibilidad de reaccionar, extendió la mano izquierda para impedir un remate rival. El árbitro no sancionó penal y la escena quedó inmortalizada entre aficionados y programas deportivos como “la muertinha”.
Aunque tuvo una larga trayectoria con Cruz Azul como jugador, Huiqui nunca pudo levantar un campeonato con el club pese a disputar varias finales. Por eso, el título conseguido ahora como entrenador representa una auténtica redención para una figura históricamente vinculada a la institución celeste.
Revancha
Además, el campeonato tuvo un sabor todavía más especial porque la final fue precisamente ante Pumas, el mismo rival que le arrebató el último campeonato que disputó como futbolista profesional en 2011. Quince años después, Huiqui encontró revancha desde el banquillo.
Al ser cuestionado sobre su continuidad en el equipo, luego de tomar las riendas de Cruz Azul de forma interina, el estratega expresó: “Me encantaría quedarme; hoy mi sueño está cumplido, habiendo tenido grandes momentos en Cruz Azul como jugador y ahora como técnico. El presidente mencionó que le gustaría que me quedara y a mí me encantaría, solo falta que se haga oficial”.
apellido
Otro detalle que ha llamado la atención tras el campeonato es el origen de su apellido. El propio estratega ha explicado en entrevistas que “Huiqui” proviene de la etnia mayo, originaria del estado de Sonora. Aunque nació en Los Mochis el 18 de febrero de 1983, sus raíces familiares están ligadas a la comunidad indígena de Nojovoa.
Huiqui incluso ha contado que gran parte de sus rasgos físicos y la complexión que mostró durante su carrera como futbolista provienen de esa herencia familiar.
Lo que durante años fue recordado por una jugada polémica, hoy quedó transformado por una imagen completamente distinta: Joel Huiqui levantando el trofeo de campeón con Cruz Azul y devolviendo a La Máquina a la cima del futbol mexicano.