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Mundiario 26 May, 2026 01:21

El caos tras la muerte de la reina: el estudio que revela qué avispas sostienen realmente la colonia

La imagen tradicional de una colonia de avispas suele girar en torno a una estructura perfectamente organizada, casi militar, donde cada individuo conoce su función y la reina concentra el control reproductivo. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista científica Animal Behaviour plantea una visión mucho más compleja, e incluso caótica, de cómo funcionan realmente estas sociedades animales.

La investigación, liderada por científicos de University College London, muestra que cuando una reina desaparece, la colonia entra en una etapa de violencia, rivalidad y ruptura social, pero aun así logra sobrevivir gracias a un grupo específico de avispas que asume silenciosamente las tareas esenciales.

El trabajo se centró en las avispas de papel tropicales Polistes canadensis, una especie habitual en el Caribe y Centroamérica. A diferencia de otras especies sociales más rígidas, estas colonias funcionan bajo un modelo cooperativo en el que muchas hembras viven juntas, aunque solo una domina la reproducción. Las demás obreras no son estériles, por lo que, ante la ausencia de la reina, pueden competir para convertirse en la nueva líder reproductiva.

Ahí es donde comienza el verdadero experimento. Los investigadores retiraron deliberadamente a las reinas de colonias establecidas para observar qué ocurría después. El resultado fue todo menos ordenado.

Una lucha brutal por el poder

Tras la desaparición de la reina, las interacciones agresivas aumentaron de forma inmediata. Varias hembras comenzaron a enfrentarse entre sí para establecer una nueva jerarquía dominante. Las redes sociales internas de la colonia, que normalmente mantienen cierto equilibrio funcional, se desintegraron rápidamente.

La sucesión no fue una transición limpia ni automática. Según el estudio, el proceso estuvo marcado por peleas constantes, tensiones y competencia abierta entre múltiples miembros del grupo. La colonia, en apariencia, parecía dirigirse hacia el colapso. Sin embargo, eso no ocurrió.

Mientras una parte de las avispas concentraba sus esfuerzos en la batalla por el control reproductivo, otro grupo adoptaba una estrategia completamente distinta. Estas avispas evitaron participar en el conflicto y comenzaron a incrementar su trabajo cotidiano: buscar alimento, alimentar a las larvas y mantener operativa la colonia.

Los investigadores bautizaron a estas obreras como “compensadoras”.

Las avispas que sostienen el sistema

El hallazgo más importante del estudio es precisamente el papel de estas avispas compensadoras. Sin ellas, el caos derivado de la lucha por el liderazgo probablemente habría destruido la colonia. Mientras las aspirantes a reina consumían energía en agresiones y disputas jerárquicas, las compensadoras asumían la responsabilidad de garantizar que el alimento siguiera llegando a las crías y que la estructura social básica continuara funcionando. En otras palabras, sostenían el sistema mientras el resto luchaba por el poder.

El estudio concluye que estas avispas no parecen biológicamente diferentes del resto. No nacen predestinadas a ser obreras sacrificadas ni poseen características físicas especiales. Su conducta parece responder más bien a una decisión estratégica.

Algunas individuos consideran que su mejor oportunidad evolutiva está en competir por la reproducción. Otras optan por asegurar la supervivencia de la colonia y de las larvas, muchas de las cuales son sus propias hermanas desde el punto de vista genético. Esa lógica cooperativa permite que la comunidad sobreviva incluso en medio de una crisis extrema.

Durante décadas, gran parte de los estudios sobre insectos sociales se habían centrado en especies de climas templados, especialmente europeas y norteamericanas, donde las jerarquías son mucho más previsibles y las sucesiones suelen seguir reglas relativamente estables.

La investigación sobre Polistes canadensis rompe con esa visión. Aquí la sucesión es agresiva, desordenada y abierta. No existe una heredera clara ni un mecanismo automático de transición. Aun así, la colonia consigue resistir gracias a mecanismos cooperativos informales.

Eso desafía una idea clásica de la biología social: que las sociedades cooperativas necesitan estructuras rígidas y sucesiones ordenadas para mantenerse estables. El estudio demuestra que incluso sistemas aparentemente caóticos pueden funcionar si existen individuos capaces de absorber los costes del conflicto. @mundiario

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