BUNIA- Cada vez que Vanny Birungi, voluntaria de la Cruz Roja en el este de la República Democrática del Congo, sale a las calles como parte de una campaña para crear conciencia sobre el más reciente brote de ébola, enfrenta una doble amenaza en momentos en que el número de casos sospechosos se acerca a mil.
La primera amenaza es el raro tipo de ébola Bundibugyo, para el cual no hay vacuna ni tratamiento. La segunda es el enojo y la desconfianza de los residentes de la zona, quienes le han arrojado piedras y proferido insultos en Bunia, una ciudad en el corazón del brote.