El cansancio constante, la intolerancia al frío, los cambios de peso, el insomnio, la irritabilidad o una hinchazón visible en el cuello pueden parecer problemas aislados, pero no siempre es así, explica Metro World News.
Muchas veces se atribuyen al estrés, al ritmo de vida, a la edad o a una mala noche de sueño. Sin embargo, cuando estos síntomas persisten, también pueden ser señales de que la tiroides no está funcionando como debería.
Con motivo del Día Mundial de la Tiroides, especialistas del Centro Médico ABC llamaron a poner atención a esta glándula endocrina, que suele relacionarse únicamente con el peso corporal, aunque en realidad cumple funciones mucho más amplias en el organismo.
La tiroides se ubica en la parte frontal e inferior del cuello y produce hormonas esenciales para regular el metabolismo, la temperatura, la frecuencia cardíaca, la energía, la función intestinal, el sistema nervioso central y la salud reproductiva.
Esto es relevante para cualquier persona, pero especialmente para las mujeres; de acuerdo con el Centro Médico ABC, las alteraciones tiroideas pueden ser entre cinco y ocho veces más frecuentes en mujeres, y en México se observan principalmente en mujeres jóvenes de entre 30 y 39 años.
Cambios de peso
Uno de los errores más frecuentes es pensar que cualquier aumento o pérdida de peso se explica automáticamente por la tiroides.
La doctora Nicole Marie Iñiguez Ariza, especialista en endocrinología y enfermedades tiroideas del Centro Médico ABC, advierte que esta glándula sí participa en el metabolismo energético, pero no siempre es la responsable directa de las variaciones corporales.
En el hipotiroidismo, que ocurre cuando la producción de hormonas tiroideas está baja, puede existir aumento de peso, pero suele ser leve, de entre dos y cinco kilos.
En muchos casos se relaciona más con retención de líquidos que con acumulación de grasa.
También pueden aparecer pensamiento lento, mayor sensibilidad al frío, frecuencia cardíaca baja, estreñimiento, hinchazón en el rostro y sensación de metabolismo más lento, porque el organismo consume menos energía en reposo.
Pero ojo, no conviene automedicarse ni asumir que el peso por sí solo confirma un problema tiroideo, el diagnóstico debe hacerse con valoración médica y pruebas adecuadas.
Tiroides trabaja de más
El otro extremo ocurre cuando hay exceso de hormonas tiroideas, si ese exceso se debe a una mayor producción por parte de la glándula, se habla de hipertiroidismo.
En estos casos pueden presentarse fatiga, irritabilidad, intolerancia al calor, insomnio, diarrea, pérdida de peso no intencionada y agrandamiento de la tiroides, conocido como bocio.
El bocio puede notarse como una hinchazón en el cuello y, en algunos casos, causar molestias para tragar o respirar, por eso, cualquier crecimiento visible o sensación persistente de presión en la zona del cuello debe ser motivo de revisión.
En mujeres, los trastornos tiroideos también pueden alterar los ciclos menstruales y tener repercusiones en la salud reproductiva, por lo que síntomas persistentes no deben normalizarse.
Nódulos tiroideos
Los nódulos tiroideos son otra de las afecciones frecuentes de esta glándula; sin embargo, la especialista del Centro Médico ABC advierte que actualmente existe sobrediagnóstico de nódulos por el uso indiscriminado de estudios de imagen.
Esto significa que no todas las personas necesitan un ultrasonido de tiroides sólo por curiosidad, por miedo o como parte de un “chequeo” sin indicación médica.
De acuerdo con la información del Centro Médico ABC, los estudios de imagen deberían reservarse para casos en los que la exploración física sugiera la presencia de un nódulo tiroideo o cuando existan antecedentes familiares de cáncer de tiroides.
El exceso de pruebas puede llevar a hallazgos que no necesariamente representan un peligro, pero que sí generan ansiedad, procedimientos innecesarios y gastos evitables.
Cáncer de tiroides
El cáncer de tiroides es considerado el tumor maligno endocrino más frecuente, aunque la palabra cáncer suele generar alarma inmediata, el Centro Médico ABC señala que suele ser poco agresivo y que en 95% de los casos tiene un pronóstico favorable.
Aun así, hay factores de riesgo que deben tomarse en serio, como antecedentes familiares de cáncer de tiroides o exposición a radiación durante la infancia.
La detección oportuna permite definir mejor el tratamiento, evitar intervenciones innecesarias y dar seguimiento adecuado.
“La detección temprana y el acompañamiento especializado son la clave para garantizar un tratamiento oportuno y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, resalta la doctora Iñiguez Ariza.
¿Cuándo revisar tu tiroides?
Conviene buscar valoración médica cuando los síntomas son persistentes, se combinan entre sí o afectan la vida diaria. Algunas señales de alerta son:
- Cansancio que no mejora con descanso
- Frío excesivo o intolerancia al calor
- Estreñimiento o diarrea persistente
- Insomnio, irritabilidad o fatiga
- Hinchazón en el cuello o sensación de presión al tragar
- Cambios menstruales
- Pérdida de peso no intencionada
- Hinchazón en el rostro
- Frecuencia cardíaca baja o palpitaciones
- Antecedentes familiares de enfermedad tiroidea o cáncer de tiroides
La recomendación central no es vivir con miedo a la tiroides, sino escuchar al cuerpo, evitar el autodiagnóstico y acudir a revisión cuando algo cambia de forma clara y sostenida.