Las calles del Distrito Uno (Ward 1) de Washington D.C. tienen un aroma particular. Huelen a café recién tostado, a pupusas que se cocinan a la plancha sobre la Mount Pleasant y a la resiliencia de miles de almas que, hace más de medio siglo, convirtieron la capital del imperio en su propio refugio. En este rincón, bautizado cariñosamente por sus habitantes como el “Pequeño El Salvador”, los pasos de Jackie Reyes no son los de una candidata común. Son los pasos de alguien que camina por su propia casa.
Reyes no es una advenediza en los pasillos del poder local, pero hoy está haciendo historia: es la primera mujer latina que se presenta formalmente para representar al Ward 1 en el Consejo de la Ciudad. En una urbe cosmopolita, que sirve de vitrina al mundo entero , la ausencia de una voz hispana en el órgano legislativo local ha sido una deuda histórica.
“Esto es quebrar el techo de cristal”, dice Reyes con la mirada firme de quien conoce el peso de sus palabras. Su postulación ocurre en un punto de inflexión crítico para los Estados Unidos, donde las comunidades inmigrantes viven bajo la constante zozobra de las redadas, la amenaza de detenciones masivas promovidas desde el aparato federal y un discurso institucional que criminaliza su existencia.
Hija de un inmigrante salvadoreño que llegó a Washington en 1970 huyendo de la antesala de la guerra civil —y que logró comprar su primer hogar trabajando con el sudor de su frente como lavaplatos —, Jackie encarna la evolución misma de la diáspora. Dejó una carrera de dos décadas en la administración pública, donde llegó a liderar la Oficina de Asuntos Latinos y a administrar presupuestos millonarios para la alcaldía , impulsada por una urgencia mayor: defender a los suyos de la catástrofe de la desinformación migratoria y el desamparo institucional.
En una conversación frontal, honesta y alejada de las promesas vacías del populismo electoral, Jackie Reyes nos revela cómo planea transformar el Consejo de la Ciudad en un bastión de resistencia humanitaria, por qué las ratas de la basura son tan peligrosas como el crimen, y qué significa ser una mujer “accountable” (responsable) en tiempos de tormenta. Hoy hablamos con ella, y esta es su historia.
Jackie, estás haciendo historia como la primera mujer latina que se presenta para el Ward 1 aquí en Washington. Cuéntame, en primer lugar, ¿qué significa este hito para ti a nivel personal?
— Esto significa, lisa y llanamente, quebrar el techo de cristal para ser la primera salvadoreña y la primera latina en un distrito profundamente histórico. Es el lugar a donde los salvadoreños vinieron por primera vez en la década de 1970. Mi papá fue uno de ellos; vino en 1970 huyendo de la violencia de una guerra en El Salvador. No fue fácil.
Él tuvo que esperar hasta la reforma migratoria de 1986 para poder regresar por fin a recoger a su hija de 12 años. Esa experiencia de separación y de lucha es la que me formó. Y ver que hoy en día, en pleno 2026, estamos reviviendo lo mismo con las amenazas de capturas de inmigración que están destruyendo familias, me parte el corazón. Esa fue la razón principal que me hizo dejar mi trabajo después de 20 años en la administración local. Fui la primera salvadoreña lidiando en la Oficina para Asuntos Latinos con la alcaldesa, y después tuve al mando 14 oficinas de intereses especiales, administrando 23 millones de dólares.
Decidí dejar toda esa estabilidad para postularme. Lo hice para que la desinformación sobre el tema migratorio no sea tan catastrófica para mi comunidad latina e inmigrante. Esto es un eje, un antes y un después. Voy a ser la primera latina en el Consejo de la Ciudad, y eso resuena no solo aquí, sino a nivel mundial: en la historia de la capital de la nación más poderosa del mundo, nunca se ha tenido una consejera latina. Ya toca.
¿Cómo se va a traducir esa representación histórica en beneficio de los latinos en el momento en que ya ocupes tu silla en el consejo?
— Se va a traducir en algo fundamental: legislar con compasión. A nivel local hemos logrado reformas avanzadas en el pasado, como las licencias de conducir para personas indocumentadas, reduciendo las trabas del sistema. También logramos el acceso a un seguro médico local para todos, pero ahora hay fuerzas políticas que lo quieren quitar. Como latina, mi papel en el Consejo será pelear con uñas y dientes para asegurar que se mantenga ese acceso, no solo en términos del beneficio médico en sí, sino garantizando el acceso lingüístico. Nuestra gente necesita entender sus derechos en su propio idioma. Además, debemos legislar para asegurar que la policía local no juegue un papel crítico en arrestar a personas únicamente por su estatus migratorio. Necesitamos erradicar por completo los prejuicios hacia nuestra comunidad en los cuerpos de seguridad. Tengo que ser sumamente intencional en cómo estas reformas locales impactan a los más de 25,000 indocumentados que viven y trabajan en nuestra ciudad.
Una campaña electoral hacia las primarias siempre está llena de retos. ¿A qué obstáculos te has enfrentado en este camino?
— El principal obstáculo es combatir la demagogia. En campaña hay muchas personas y candidatos que andan prometiendo que “vamos a tener todo gratis”. Es muy fácil decirlo para ganar un voto, pero la realidad es otra. Yo tengo la experiencia real de haber trabajado directamente para dos alcaldes y un concejal. Sé perfectamente de dónde vienen los recursos del presupuesto, a dónde podemos conseguir más financiamiento y cómo coordinar con agencias clave como el Departamento de Servicios Humanos, el Departamento de Motores y Vehículos (DMV), o incluso cómo lidiar con el impacto del Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security).
Hoy vivimos bajo una amenaza constante de recortes o bloqueos de recursos provenientes del nivel federal debido a las políticas ideológicas de la Casa Blanca. Por eso, un gobernante local tiene que ser estratega. Yo sé cómo blindar los recursos a nivel local para asegurar que programas como el seguro médico sigan funcionando sin que dependan ni sean atacados por el Gobierno nacional. En vez de ser populista, tengo que ser realista.
Mencionas el ataque federal. Es una realidad que desde Washington D.C., el ayuntamiento o el consejo de la ciudad tienen una trinchera muy cercana para defender a la comunidad frente a un gobierno federal que está golpeando duramente a los migrantes.
— Totalmente. Los gobiernos locales son la primera línea de defensa de los derechos civiles. Yo sé con precisión de dónde pueden venir los fondos locales que no interfieren con las normativas nacionales. Por ejemplo, a nivel federal se está considerando hacer mucho más difícil y costoso el envío de remesas hacia nuestros países de origen. Eso es un golpe directo a la supervivencia económica de miles de familias en Latinoamérica. Hay cerca de 300 mil salvadoreños bajo el estatus de TPS que se sienten profundamente amenazados en este momento. Tienen que pagar rentas altísimas aquí y, al mismo tiempo, mantener el flujo de sus remesas. Aunque el número exacto del impacto económico final está en análisis, mi postura es de protección absoluta al dinero que nuestra gente gana legítimamente trabajando.
Real people. Real endorsements. ?
— Jackie for Ward 1 DC Council (@WarriorForWard1) May 26, 2026
Romeo Morgan, a longtime business owner and beloved Park View leader, endorsed Jackie Reyes-Yanes because he knows she’s the best candidate for Ward 1.
Together, we’re building a Ward 1 we can all afford.
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Entiendo que hay otro candidato de origen latino buscando un espacio en el consejo, de origen brasileño. ¿Cómo ves la composición de la comunidad en el distrito?
—El candidato es de origen brasileño, sí, pero la realidad demográfica del Ward 1 y de Washington es que la inmensa mayoría de los latinos somos de origen salvadoreño. Si tú juntas a diez latinos en una habitación en esta zona, seis son de El Salvador. Por eso insisto en que soy la primera salvadoreña en postularse con posibilidades reales. Yo hablo español, no hablo portugués. La gran mayoría de los restaurantes latinos de la zona son salvadoreños; vas a negocios emblemáticos como Casamigo, o con Alberto, o a la peluquería de Heidi donde me he arreglado el cabello por años, y todos son compatriotas salvadoreños. No sé realmente cuántos negocios brasileños existan en el distrito, pero nuestra presencia comunitaria aquí es innegable.
Hablemos de los problemas cotidianos. Si ganas las elecciones, ¿cuáles son las principales problemáticas de la zona que vas a representar en el consejo?
— Los problemas críticos son tres: el costo de las rentas y la vivienda, el estancamiento de los pequeños negocios, y una crisis severa de salubridad con las ratas. Comencemos con los pequeños negocios. Muchos de ellos no tienen acceso a capital para mantenerse a flote. Durante la pandemia del COVID-19 surgieron iniciativas maravillosas como las streateries (cafés y zonas de mesas en las calles), que les dieron un respiro a locales como el Mars Café. Pero luego cerraron esos accesos de la calle. Son políticas que tengo que revisar a fondo para dar continuidad a lo que sí funciona. Además, soy la única candidata al Consejo que ha dicho un “no” rotundo al aumento de impuestos. ¿Por qué? Porque en esta ciudad, cada vez que el gobierno sube los taxes, el impacto económico siempre termina recayendo en la gente más pobre. Mi estrategia es ir “de bloque en bloque” (de cuadra en cuadra) asegurando que los pequeños comerciantes tengan acceso directo a los fondos de desarrollo local.
?Ward 1, we’re in the final stretch.
— Jackie for Ward 1 DC Council (@WarriorForWard1) May 25, 2026
Election Day is June 16, and Jackie is showing up every day, meeting neighbors, supporting local businesses, and fighting for a safer, more affordable Ward 1.
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Caminando por el Ward 1 se nota que es una zona muy residencial, llena de casas y familias. ¿Qué te pide ese vecino común, el que no tiene un negocio pero vive aquí todos los días?
— El residente común clama por vivienda verdaderamente accesible y por guarderías infantiles de calidad. En el tema de la vivienda, tenemos una contradicción enorme: hay alrededor de 400 viviendas que actualmente están vacantes en el distrito. Mi propuesta es reactivar esas propiedades mediante incentivos y normativas para que se conviertan en hogares accesibles para las familias trabajadoras, especialmente para la comunidad latina que está siendo desplazada por la gentrificación. Lo mismo ocurre con las guarderías. Necesitamos un sistema de cuidado infantil accesible para todas las madres y padres trabajadores. No hablo de regalarlo todo de forma insostenible, pero sí de que los costos sean razonables y proporcionales a lo que gana una familia trabajadora. Y luego, está el problema de las ratas. Es un asunto del que nadie quiere hablar en los grandes discursos políticos, pero que afecta la vida diaria de todos.
Es verdad, la presencia de roedores en Washington D.C. es un tema que llama mucho la atención de los visitantes. ¿Qué está fallando?
— Somos una zona con una densidad poblacional muy alta y el manejo de los desechos está colapsado. Yo tengo un programa muy específico diseñado para combatir esta plaga. El problema de raíz es la basura: cómo nos deshacemos de ella, en qué recipientes se almacena y cada cuánto tiempo se recoge. El Departamento de Obras Públicas (DPW) no está realizando la recolección con la frecuencia necesaria. Cuando la basura se queda acumulada en los callejones, los pequeños negocios y los residentes no tienen más opción que dejarla ahí, a veces de manera inadecuada, convirtiéndose en un foco de infección y en un peligro ambiental y de salud pública. Recientemente hubo alertas mundiales por enfermedades como el hantavirus transmitido por roedores; esto no es un juego, es un peligro sanitario real. Cuando hago mis recorridos pidiendo el voto, la pregunta número uno que me hace la gente es: “¿Qué vas a hacer con las ratas?”. Salió incluso en el Washington Post y me pusieron en el titular principal debido a mis propuestas. El gobierno federal actual repite el lema de que quiere “un Washington D.C. b
onito otra vez”, pero entras a los barrios y la realidad es que está infestado de ratas. La solución requiere inversión en infraestructura urbana, educación comunitaria para desechar la basura apropiadamente y obligar a las agencias a cumplir su trabajo.
This Memorial Day, we honor the brave men and women who gave their lives serving our country.
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For generations, DC residents have answered the call to serve in every war. Today, we remember their courage and honor the families carrying their legacy forward.#MemorialDay pic.twitter.com/K34SRl7Mos