NUEVA YORK- Hace apenas unos años, las escuelas públicas de Estados Unidos trabajaban arduamente para conseguir que cada niño tuviera una computadora portátil. Anna Soffer, maestra de secundaria de Los Ángeles, lo recuerda bien: “La idea era que la tecnología es el futuro, así que necesitamos poner la tecnología en las manos de cada niño”.
Ahora, la conversación se ha invertido. Tras invertir miles de millones de dólares en computadoras portátiles, tabletas y aplicaciones de aprendizaje, muchas escuelas enfrentan un ajuste de cuentas digital. Las aulas se han saturado de pantallas, y un creciente número de padres, docentes y distritos escolares afirma que ha llegado el momento de reducirlas.