Las señales que nos advierten de la posibilidad de que un evento ocurra, y más cuando nos ponen en riesgo, siempre son bienvenidas. Y perdonen mi insistencia, pero en el caso de las viviendas llamadas del bienestar que están en proceso de construcción, las señales de alerta son muchas.
Aún no se ha colocado ninguna piedra y eso, aunque significa que se ha retrasado el arranque de su materialización, por el momento es bueno, bueno porque se está a tiempo de rectificar lo aún rectificable: el diseño y densificación. Porque en lo que se refiere a ubicación difícilmente se puede dar marcha atrás: a pesar de que el mismo Instituto Municipal de Investigación y Planeación, IMIP, ha dado cuenta en sus diferentes diagnósticos del mal que la dispersión le ha hecho a la ciudad y, en particular, a las personas que viven en esa dispersión, en la periferia hacia el sur y suroriente, en el libro La ciudad existente el propio IMIP afirma: “Un ambiente urbano disperso provoca el enclaustro urbano, es decir, la permanencia en el ámbito privado a voluntad, pero que es producto del no disfrute de la ciudad misma”, además de otros fenómenos socio urbanos no deseados. En el libro Zona periurbana de Ciudad Juárez. Recomendaciones para la elaboración de un plan de actuación, señala que “La vivienda de interés social, tal como se ha construido en la ciudad, está muy lejos de cumplir con los ideales que marcan la Constitución Mexicana y la Nueva Agenda Urbana; ambas promueven que sea digna y segura; la segunda agrega que sea decorosa, sana, accesible, asequible, resiliente, sostenible y habitable”. Nos preguntamos entonces: ¿por qué avalar e insistir en los mismos errores, ya diagnosticados y reconocidos?
Precisamente, a manera de advertencia, utilizando la información que se ha publicado, me di a la tarea de comparar algunos rubros entre lo que será el fraccionamiento “Indomables” y el “Conjunto Habitacional Solidaridad”, CHS, un modelo de vivienda multifamiliar departamental construido entre 1990 y 1992 que se localiza en la intersección de la Av. De las Torres y Blvd. Zaragoza. En el primero los departamentos serán de 60 y en el segundo de 58 y 69 metros cuadrados, en una y dos plantas.
Empezando por la superficie del predio que de entrada le correspondería a cada departamento, el que corresponde al CHS tiene una superficie de poco más de 32 Ha y aloja 1,640 unidades, esto es 195 metros cuadrados para cada uno. En el caso de “Indomables”, serán 728 departamentos en 5.4 Ha, o sea 74 metros cuadrados para cada unidad. ¿Encuentra usted la diferencia? Y esto se refleja simplemente en las áreas comunes que, dicho sea de paso, son necesarias no solo en superficie, sino en calidad de diseño para mitigar las limitaciones de los espacios privados.
En CHS hay un indicador de 1.2 estacionamientos por departamento; si por ser del mismo nivel socioeconómico lo trasladamos al número de departamentos en “Indomables”, se requerirán 874 cajones y, por tanto, la superficie para estos y su correspondiente área de circulación alcanza 23,073 metros cuadrados. ¡Más de la mitad del terreno para estacionamiento y vialidad! Por cierto, foco rojo: en las imágenes difundidas no se ve que los hayan contemplado, por lo que el resultado es, sin duda, conflictos. Otro foco rojo: la orientación adecuada de los departamentos, en ambos casos, se pasa de largo.
Aun cuando el promedio en la ciudad es de 3.7 habitantes por vivienda, en los fraccionamientos de interés social es mayor: en el 56 por ciento de los departamentos viven entre 5 y 6 personas. Si consideramos 4.2, como ha sido el hallazgo de investigaciones previas, tenemos que en “Indomables” vivirán 3,058 personas; si deseamos darles los 9 metros cuadrados de área verde que les corresponde, según la Organización Mundial de la Salud, esto para no aportar más crisis a la ya muy crítica situación que tiene la ciudad y porque el suroriente es la zona más castigada, tendríamos que se necesitarían 27,522 metros cuadrados. Así las cosas, ¡ya no nos cupieron las casas!, pues nos quedarían menos de cuatro mil metros cuadrados para desplantar los muchos más de diez edificios que alojarán las 728 viviendas del bienestar. Para dimensionar: las pequeñas casas del suroriente tienen un terreno de 120 metros cuadrados… entonces, de acuerdo a los números, ahí, en el equivalente al terreno que ocupan unas treinta de ellas, se pretenderían construir 728 casas… de locura.
¿Dónde queda la vivienda sana, accesible, asequible, resiliente, sostenible y habitable a la que hacen referencia?
Conclusión: estos son solo algunos focos rojos, los números no mienten. Si se hacen las cosas como mínimamente se deben hacer, ya se vio: no caben tantas viviendas en ese terreno. Y si no se hacen bien, recordemos que ha habido años en que el índice de criminalidad en el CHS ha sido de los más altos de la ciudad. ¿Será esta la ciudad que deseamos?