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Radar Inteligente
Vanguardia 30 May, 2026 05:00

Carl Sagan y el punto azul pálido

Han pasado casi 49 años desde que la sonda Voyager salió al espacio con un mensaje de la humanidad para el cosmos. Casi cinco décadas desde aquel 5 de septiembre de 1977, cuando la NASA lanzó al espacio la sonda Voyager, que fue equipada con 10 instrumentos de medición científica. Su misión inicial fue explorar Júpiter y Saturno, sus lunas, anillos y campos magnéticos.

A una velocidad de 62 mil 500 kilómetros por hora, la Voyager I ha recorrido 25 mil 400 millones de kilómetros, esto es, 23.3 horas luz, horas con 20 segundos de un año luz. Para ponerlo en perspectiva: las señales que emite tardan un día entero en llegar a nosotros.
Pero, a pesar de su antigüedad y tecnología limitada, sigue enviando datos científicos valiosos desde una región del cosmos que nunca antes habíamos alcanzado. Este logro no solo es técnico, sino profundamente simbólico. A bordo de la Voyager I viaja el famoso disco de oro, una cápsula del tiempo con sonidos e imágenes de la Tierra, destinada a cualquier forma de vida inteligente que pueda encontrarla. Se instaló por si acaso encontraba a su paso cualquier forma de vida extraterrestre; le fue instalado un disco grabado en oro que contiene una especie de cápsula del tiempo con el lenguaje universal: la ciencia.

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