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Vanguardia 31 May, 2026 05:00

Saltillo, una ciudad con historia musical

Las serenatas al aire libre en las plazas principales, así como los conciertos y veladas musicales, fueron durante buena parte del siglo 20 uno de los entretenimientos favoritos de los saltillenses. Las serenatas en la plaza de Armas y la de San Francisco fueron costumbre documentada desde el siglo 19, y quizá desde antes. Los hermanos Vito y Miguel Alessio Robles y Florencio Barrera Fuentes dejaron en sus textos el testimonio de las serenatas en la plaza de San Francisco, a las que asistían en compañía de sus familias o de sus compañeros estudiantes del Ateneo Fuente, que por aquel entonces tenía su sede en el lado norte de la famosa placita. Fueron legendarias las serenatas de la Banda Sinfónica del Estado y la Banda Municipal en la Plaza de Armas y, en otros tiempos, las que allí mismo ejecutaban las bandas musicales de los regimientos militares asentados en la ciudad.

El Salón de Actos del viejo edificio del Ateneo Fuente, en su tiempo, y el bellísimo Paraninfo del actual han sido escenario de múltiples espectáculos musicales. Igual los teatros saltillenses, desde el primero del que se tiene noticia, llamado Ramos Arizpe, a los que le siguieron: el Teatro Zaragoza; el Teatro Acuña; el Teatro Obrero (antecedente del desaparecido Cine Saltillo); el García Carrillo, que funcionó como gran teatro durante 10 años y, al final, fue devorado por un voraz incendio; sólo quedó lo que hoy funciona como centro cultural. A los anteriores se suman el pequeño Salón de Actos del templo de San Juan, el de la Sociedad Mutualista Obreros del Progreso, el del antiguo Ateneo Fuente, el de la Escuela Normal del Estado y hasta el Gimnasio y el Patio Español de la Sociedad Manuel Acuña. Sin dejar a un lado el querido Cine Palacio, todos han sido, en su momento, sede de conciertos y audiciones musicales.

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