La Tesorería Municipal de Arteaga estaba compuesta por tres jarros.
Dije bien; no leyó mal el lector: de tres jarros constaba el erario de Palomas. Y no se hallaban en la alcaldía tales jarros. Los guardaba en su casa don Antonio Dávila Peña, alcalde del lugar, en una alacena empotrada en la pared, alacena cuyas puertas cerraba con tres llaves que entregaba solemnemente a doña Cuquita, su señora, para que las pusiera a buen recaudo.