El tenis español asistió en la Suzanne Lenglen a un emocionante relevo generacional grabado sobre arcilla. En una jornada donde el asfixiante calor parisino dio una tregua, la pista central se transformó en un tablero estratégico de primer nivel. Rafa Jódar, madrileño de 19 años en su segundo Grand Slam, logró la hazaña de levantar dos sets en contra ante el veterano Pablo Carreño. El definitivo 4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2 en 3h41 certifica la madurez de un joven que no entiende de jerarquías.
El choque comenzó bajo el guion previsto por los galones y el indiscutible oficio de Carreño sobre la pista. Jódar saltó excesivamente timorato y pagó caro su conservadurismo inicial tras un espejismo en la primera manga. A pesar de marchar con una ventaja de 4-1, el madrileño sufrió un apagón al encajar un parcial de 5-0 definitivo. El asturiano aprovechó la inercia para adjudicarse también el segundo asalto, dejando la eliminatoria al borde del abismo.
En el ecuador del partido se produjo la metamorfosis psicológica que cambió el destino del duelo de forma radical. Jódar entendió que para sobrevivir en Roland Garros debía despojarse del miedo e imponer sus mejores virtudes. Transformó su tenis defensivo en un estilo ultraofensivo basado en saques abiertos y golpes definitivos inmediatos. Esta agresiva propuesta no fue casualidad, sino el sello del jugador más victorioso de la gira europea sobre tierra batida.
Los números del leganense asustan y explican la solidez con la que afrontó el momento más crítico en Francia. Con un balance de 19 victorias y 3 derrotas, Jódar supera en efectividad en arcilla al mismísimo Jannik Sinner. Campeón en Marrakech y semifinalista en Barcelona, venía avisando de su potencial con cuartos de final en Madrid y Roma. París es la confirmación de un tenista que domina los tiempos y los intercambios en la superficie más exigente.
Mientras el tenis de Jódar crecía, el físico de Pablo Carreño comenzó a emitir preocupantes señales de alarma. El gijonés de 34 años revivía la ilusión de pisar los cuartos de un grande seis años después de sus mejores gestas. Sin embargo, unas molestias en el hombro derecho que arrastraba desde el Challenger de Valencia mermaron su rendimiento. A pesar de solicitar asistencia médica en la pista, el partido se le escapó rápidamente ante la impotencia general.
El nacimiento de un gigante bajo la lluvia parisina
El quinto set reflejó el contraste absoluto entre dos atletas en etapas opuestas de sus respectivas carreras. Carreño batallaba contra el dolor buscando ralentizar los puntos, mientras Jódar jugaba con una determinación impropia de su edad. Ni la fina lluvia que apareció en la Suzanne Lenglen alteró la concentración de un madrileño concentrado al máximo. Sin el sol en el cielo, se quitó la gorra habitual y aceleró el ritmo con agresividad para cerrar el encuentro.
La actitud de Carreño fue intachable, compitiendo con máxima dignidad hasta la última bola del extenuante partido. En unas condiciones lentas y con bolas pesadas por la humedad que no le favorecían, no pudo frenar el vendaval rival. Para el asturiano es un golpe doloroso por la gran oportunidad histórica perdida de regresar a la primera plana mundial. No obstante, se despidió aplaudido por el respetable tras haber entregado todo el esfuerzo que su cuerpo le permitió.
Esta histórica victoria proyecta a Rafa Jódar a una dimensión desconocida, situándolo virtualmente en el puesto 22 del ranking. Roza con los dedos el top-20 mundial y se coloca a solo once puntos de convertirse en la segunda raqueta española. Para dimensionar su proeza, basta recordar que a estas alturas en 2025 el joven madrileño ocupaba el puesto 707º del circuito. Hace apenas un año caía en las primeras rondas de pequeños torneos Challenger como Little Rock o Tyler.
Con el billete a la siguiente ronda asegurado, el horizonte de Jódar presenta un desafío mayúsculo en el torneo. En los cuartos de final le espera el número tres del mundo, el temible jugador alemán Alexander Zverev. El germano demostró su jerarquía al remontar un mal inicio y barrer al neerlandés Jesper de Jong en tres mangas consecutivas. Zverev llega en plenitud física y mental, dispuesto a frenar el cuento de hadas que protagoniza el tenista madrileño.
La gran incógnita que recorre el torneo es si el tenis español puede permitirse soñar con este nuevo talento. A sus 19 años, Jódar posee los golpes técnicos y la fortaleza mental necesaria para revertir situaciones dramáticas en la pista. Frente a Alexander Zverev no partirá como favorito en las apuestas, pero su confianza actual invita a la épica. París busca un nuevo rey de la tierra batida y el joven de Leganés se ha postulado formalmente. @mundiario