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Mundiario 01 Jun, 2026 09:31

En Alegal cenas con Dani García, ligas en los baños y bailas hasta que el dj dice basta

Valencia siempre está inventando nuevas formas de salir, y ahora ha dado con una que engancha, un sitio donde comes de lujo con el sello de Dani García, ves un espectáculo y terminas bailando hasta las tantas... todo en el mismo espacio. El truco está en que no es un truco, se llama Alegal y ellos mismos lo resumen mejor que nadie: Not another f*cking restaurant.

Llegamos un jueves y ya dentro, lo primero que te atrapa es el ambiente, un DJ en medio de la sala, las mesas alrededor como si fuera un club de jazz de los años 20 pero pasado por el filtro valenciano del tardeo. Y enseguida conectas con el espíritu del lugar, esa mezcla de gente guapa con ganas de pasarlo bien y una sensación de que puede pasar cualquier cosa.

Y eso que aún no habíamos picado nada.

Langostinos en tempura melosa con salsa kimchi. / A.Prieto.

Porque aquí el “picar algo” no es lo de siempre. La carta lleva la firma del chef Dani García, así que te sirven sus clásicos como el Steak tartar con foie, la Ensalada de bogavante con mango, el Brioche cojonudo y, por supuesto, la Burger Bull que conquistó sus tres estrellas Michelin. Todo con un punto divertido y rompedor. Yo me dejé llevar por el arroz seco de bogavante y por el postre más instagrameable del momento, el Bolso Alegal. 

Pero en Alegal la noche se vive en capítulos. Entre plato y plato bajaron las luces y el DJ dio paso a unas bailaoras. El flamenco se adueñó de la sala... y nos pilló con las manos en la masa (literal). La música de Rosalía sonó de fondo mientras las bailarinas se movían entre las mesas en una coreografía tan moderna como clásica. Un espectáculo flamenco que se vive a bocados. Y es que cada noche cambia, hay jazz los miércoles, sesiones temáticas... y en cuanto supe que existe el Vendredi, ya sé dónde me guardan un sitio en la pista de baile.

El local es puro teatro. Está diseñado como una gran mansión de los años 20 con rincones secretos. Y aquí llega el momento “sorpresa” de la noche, los baños. Son mixtos, tienen una barra de chupitos y esconden una puerta secreta que lleva a un reservado al que llaman “la capilla”. En resumen, los baños se han convertido en el nuevo punto de encuentro para hacerse señas, ligar y llenar el Instagram de fotos imposibles.

Al terminar, solo nos quedaba una cosa, pedir un Espresso  Martini en la barra, mezclarnos entre la gente y apurar la noche hasta que el DJ dijera basta. Porque Alegal no es solo un restaurante, es un club donde se viene a vivir, a comer de cine, a pasarselo como auténticos disfrutones y a alargar la sobremesa hasta la madrugada.

Así que ya sabes, olvídate de lo de siempre. Esto, no es otro maldito restaurante. @mundiario

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