BEIRUT- Incluso meses después de verse desplazada por la guerra, Soubhiye Zeiter empieza cada mañana de la misma manera: con una gran taza de café y unos momentos de calma junto a una mesita decorada con flores, afuera de su tienda en Beirut.
Pero una vez servido el café, la tranquilidad desaparece rápidamente.