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Mundiario 06 Jun, 2026 06:15

El Dépor de Primera toma forma: gira internacional, blindaje de Yeremay y una revolución en fichajes

Todavía resuenan en A Coruña los ecos de las celebraciones por el ascenso y los cánticos que acompañaron la interminable noche de Cuatro Caminos, pero en los despachos de Abegondo y Riazor hace tiempo que terminó la fiesta. El Deportivo de La Coruña ya trabaja a toda velocidad en la temporada más importante de la última década, la que debe confirmar que el regreso a Primera División no es un acontecimiento pasajero sino el inicio de una nueva etapa de estabilidad y crecimiento.

El mensaje que llega desde el club es claro: el Deportivo no quiere volver a la máxima categoría para sobrevivir unos meses. Quiere quedarse. La primera señal de esa ambición aparece en la planificación de la pretemporada. La entidad blanquiazul estudia realizar una gira internacional de aproximadamente una semana, con Italia e Inglaterra como destinos más probables. La idea pasa por disputar varios encuentros de nivel frente a rivales exigentes que permitan medir el verdadero potencial del equipo antes del inicio del campeonato. Las fechas que se manejan se sitúan entre finales de julio y los primeros días de agosto.

No se trata únicamente de una cuestión deportiva. También es una declaración de intenciones. Durante años el Deportivo observó desde la distancia los movimientos de los grandes clubes europeos. Ahora vuelve a situarse en un escenario donde la preparación, la exposición internacional y la exigencia competitiva adquieren una dimensión diferente.

Fernando Soriano trabaja ya en fichajes para todas las líneas de un equipo que quiere consolidarse en Primera sin renunciar a su identidad de cantera

La revolución más profunda, sin embargo, llegará en la plantilla. El director de fútbol, Fernando Soriano, afronta un verano decisivo. El diagnóstico parece asumido por todos: la base que logró el ascenso merece reconocimiento, pero Primera División exige un salto cualitativo importante.

La hoja de ruta inicial contempla reforzar prácticamente todas las líneas del equipo. Un portero, varios defensas, dos centrocampistas, un extremo y al menos dos delanteros aparecen entre las prioridades de una planificación que podría verse alterada también por posibles salidas.

El reto no será sencillo. El Deportivo llega a Primera con una estructura financiera saneada, pero con uno de los límites salariales más modestos de la categoría. La clave volverá a estar en la capacidad para detectar talento antes que en la posibilidad de competir económicamente con los grandes clubes.

Mientras tanto, la entidad ha querido enviar un mensaje rotundo al mercado blindando a su principal joya. El consejero delegado, Massimo Benassi, confirmó que la cláusula de rescisión de Yeremay Hernández supera los 100 millones de euros y se sitúa en una horquilla de entre 100 y 150 millones tras el ascenso. La cifra tiene una evidente carga simbólica. Más allá de su ejecución práctica, refleja la voluntad del club de construir el futuro alrededor de un futbolista que representa tanto el presente como la esperanza de una nueva generación deportivista.

Yeremay no es solo un jugador diferencial. Es el rostro de una cantera que vuelve a convertirse en uno de los pilares estratégicos de la entidad. Y precisamente ahí aparece otra de las fortalezas del nuevo Deportivo. El club tiene ya cubierto el requisito de contar con al menos un 25% de futbolistas formados en casa dentro de la plantilla profesional. Nombres como Diego Villares, Dani Barcia, David Mella, Yeremay Hernández, Diego Loureiro o Bil Nsongo garantizan esa identidad de Abegondo que la entidad considera irrenunciable. Detrás vienen además jugadores como Noé Carrillo o Samu, preparados para llamar a la puerta del primer equipo.

Bil Nsongo, héroe del ascenso

La historia de Bil Nsongo simboliza mejor que ninguna otra ese modelo de crecimiento. El delantero camerunés pasó en pocos meses de ser una apuesta de futuro a convertirse en uno de los héroes del ascenso. Su trayectoria adquiere además una dimensión humana especial al estar ligada a la de Fadil Montapon, compañero de viaje desde Camerún y amigo inseparable. Mientras Bil se consolida en el fútbol profesional, Montapon afronta un camino mucho más incierto. El fútbol, como la vida, nunca reparte las recompensas de manera idéntica.

También el mercado gallego empieza a generar movimientos alrededor del regreso deportivista a Primera. Entre ellos, As destaca el nombre de Jason Remeseiro. El coruñés, actualmente vinculado al fútbol saudí tras su paso por el Al-Fayha, no oculta que vestir la camiseta blanquiazul en Primera sería un sueño personal. De momento no existen operaciones concretas, pero el simple hecho de que futbolistas gallegos vuelvan a mirar hacia Riazor con interés refleja el cambio de estatus experimentado por el club.

Otro frente abierto para Soriano será la gestión de los numerosos cedidos repartidos entre distintos equipos. Algunos podrían encontrar acomodo en el Fabril, mientras que otros buscarán nuevos destinos para continuar su desarrollo. El acuerdo con el FC Penafiel portugués aparece como una de las vías más probables para varios jóvenes futbolistas.

En realidad, el Deportivo se encuentra ahora ante una situación inédita en los últimos años. Por primera vez desde el descenso, la planificación no gira alrededor de la urgencia ni de la supervivencia. Gira alrededor del crecimiento. La gira internacional, el blindaje de Yeremay, la apuesta por la cantera, la búsqueda de refuerzos y la estabilidad económica forman parte de un mismo relato. El de un club que ha recuperado la confianza en sí mismo. Porque el ascenso fue el final de una travesía, pero la verdadera historia apenas acaba de comenzar. El Deportivo vuelve a mirar a Europa desde la distancia, todavía consciente de sus limitaciones, pero también de algo que había perdido durante demasiado tiempo: la capacidad de imaginar un futuro a la altura de su historia. @mundiario

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