Por: Eunice Rendón
A pocos días del Mundial de Futbol, vale la pena pensar en todos los productos y servicios necesarios para hacerlo posible. Habrá estadios llenos, grandes inversiones y una importante derrama económica gracias a millones de visitantes. Detrás de toda esa actividad hay miles de empresas, negocios y personas que aportan los insumos necesarios para hacerlo posible, aunque su trabajo pocas veces sea visible: se fabrican uniformes, souvenirs, materiales promocionales, mobiliario, señalización y muchos otros elementos indispensables para atender la enorme demanda.
Esto, abre la puerta para reflexionar sobre una de las capacidades productivas menos visibles del país, pero de gran potencial: la que existe en los centros penitenciarios. Allí, miles de personas privadas de la libertad (PPL) elaboran productos y desarrollan actividades económicas como parte de sus procesos de reinserción social.