La Selección entró en escena a su último entrenamiento pre mundialista, que reveló el estado actual del grupo.
Memo Ochoa fue el primero en saltar a la cancha a las 11:00 am en punto, tal como se le conoce: con su banda elástica en la cabeza, el rostro serio y siendo el primero en marcar la rutina de los arqueros. Será su sexto Mundial que lo coloca en el récord histórico de participaciones junto a las estrellas Lionel Messi (Argentina) y Cristiano Ronaldo (Portugal). Detrás de él, caminaban hacia la portería Raúl Rangel y Carlos Acevedo, que aún abrazan el sueño de entrar en acción en el escenario mayor. Los tres tuvieron entrenamiento diferenciado al resto de los jugadores. Están listos los 26, una afirmación tan esperada durante meses y se notó en las risas, abrazos, bromas e imitaciones entre ellos.
Desde que Luis Malagón se lesionó en marzo pasado del tendón de Aquiles, se abrió un espacio en el tridente de porteros. El nombre de Memo Ochoa sonó insistentemente para un regreso que siempre estuvo considerado por Javier Aguirre, con su argumento de que las puertas estaban abiertas a todo jugador en activo.
Hoy Memo está al frente, con la veteranía para ceder la estafeta, siendo el más próximo el “Tala” Rangel, a quien el “Vasco” convocó en los 14 amistosos entre el 2025 y 2026, siendo titular en 11 juegos. Entre Ochoa y Rangel hay 14 años de diferencia, y respecto a Carlos Acevedo, hay 10. A los 30 años, el ‘guerrero de Torreón’ fue ocupado 45 minutos en el partido ante Ghana.
A las 11:40 am se armó la práctica de tiros a gol. Un disparo por cada jugador con rotación en la portería. Todos en fila con el abrazo de Aguirre y la palmada en la espalda en un lenguaje corporal amigable por un proceso de preparación consumado.
Jesús Gallardo le anotó a Acevedo, pero le adivinó el tiro a Edson Álvarez. Jorge Sánchez la falló y Julián Quiñones celebró uno de sus goles volteando a ver a un grupo de niños sentados en el pasto que coreaban su nombre. El sueño de todo niño, ser visto y escuchado por su estrella.
El último entrenamiento de Selección Mexicana generó un efecto de calma.
Los 'profes’ Javier Aguirre y Rafael Márquez le dieron una chispa de alegría a la dinámica de trabajo durante dos horas. Risas, porras y hasta correcciones entre ellos mismos anunciaba la recurrente frase de “fiesta mundialista”.
El cielo nublado y la música a volumen, dieron la bienvenida a los invitados por las marcas patrocinadoras del Tricolor en el Centro de Alto Rendimiento. Tuvieron una vista privilegiada, sentados en una grada colocada al costado de la cancha de entrenamiento. Algunos niños se acercaron hacia la reja con sus jerseys, plumones y balones. Gritaron y gozaron la aproximación:
-"Vamos Hormiguita"
-"Israel (Reyes) échame un balón para tomarme la foto".
-"Tírale Chino (Huerta)"
Se apagó la música cuando salieron los jugadores. El sonido ahora eran las instrucciones de Rafa Márquez, de los auxiliares, las carcajadas de algunos jugadores, los pelotazos y la motivación de los fans. Cuando el sol pegó fuerte, se encendió el sistema de riego, pero los 21° Celsius duraron solo la primera hora del entrenamiento, y después, apareció la lluvia y el fin de la sesión.
FOTOS:
Foto: Eric Lugo/EE
Foto: Eric Lugo/EEAlexLpzRmz
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