La Copa del Mundo ya comenzó a sentirse en distintos puntos de México. Conforme las selecciones nacionales han arribado a sus sedes de concentración, miles de aficionados se han reunido en aeropuertos, hoteles y centros de entrenamiento para darles la bienvenida. Sin embargo, más allá de las fotografías, la música y los actos protocolarios, los primeros días también han puesto a prueba la capacidad organizativa de cada ciudad anfitriona.
Las experiencias han sido distintas. Mientras algunas sedes han destacado por la coordinación entre autoridades, clubes e infraestructura deportiva, otras han enfrentado desafíos relacionados con la logística, los traslados o las condiciones de entrenamiento.