El fin de semana, la FIFA tuvo que tomar una difícil decisión: quitarle o no al estado de Nuevo León el estatus de sede del Mundial de futbol. La razón: el gobernador Samuel García insiste en pintar todo de naranja –el color de su partido Movimiento Ciudadano– y eso contraviene los contratos comerciales con la FIFA.
Unos días antes de tener que tomar esa difícil decisión, se registró lo más cercano a un rompimiento: en una llamada telefónica, el gobernador Samuel García terminó a gritos con el representante de la FIFA en México, Jürgen Mainka.