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Mundiario 10 Jun, 2026 00:57

Ni la caza ni los humanos: el vuelco científico sobre el origen del declive del koala

Durante décadas, una de las teorías más aceptadas sobre la historia evolutiva de los koalas sostenía que el gran declive de sus poblaciones había comenzado tras la llegada de los seres humanos a Australia. Sin embargo, un nuevo estudio genómico realizado por investigadores de la Universidad de Sídney y de Texas A&M University plantea un escenario muy diferente. Según sus conclusiones, el colapso poblacional más importante de la especie ocurrió mucho antes de que los humanos pisaran el continente australiano, impulsado principalmente por profundas transformaciones ambientales y climáticas.

La investigación, publicada en la revista Molecular Biology and Evolution, reconstruye la historia genética del koala (Phascolarctos cinereus) mediante una metodología que permite retroceder decenas de miles de años en el tiempo. Los resultados muestran que todos los koalas actuales descienden de una única población ancestral que logró sobrevivir a una serie de episodios climáticos extremos, incluyendo algunos de los periodos glaciales más severos del Pleistoceno.

El estudio supone una revisión importante de la narrativa científica existente. Hasta ahora, diversos trabajos habían asociado la reducción de las poblaciones de koalas con la llegada de los humanos modernos a Australia hace aproximadamente 65.000 años. Sin embargo, aquellas investigaciones utilizaban estimaciones indirectas de las tasas de mutación genética basadas en especies tan alejadas evolutivamente como los ratones o los propios seres humanos. La nueva investigación optó por un enfoque mucho más preciso y específico para la especie.

Para reconstruir el pasado demográfico del koala, los científicos calcularon por primera vez la tasa de mutación genética propia de este marsupial. Para ello secuenciaron el ADN de cuatro grupos familiares formados por padres e hijos, identificando las nuevas mutaciones que aparecían de una generación a otra. El resultado fue una herramienta genética de enorme valor que posteriormente se aplicó al análisis de 457 genomas de koalas procedentes de distintas regiones de Australia.

Gracias a esta nueva referencia genética, los investigadores pudieron estimar el tamaño de las poblaciones ancestrales y detectar los momentos de expansión y contracción demográfica de la especie. Los datos revelaron que la población comenzó a disminuir hace unos 100.000 años y alcanzó un cuello de botella crítico alrededor de hace 60.000 años. En términos biológicos, un cuello de botella implica que un número muy reducido de individuos logra sobrevivir, transmitiendo solo una parte limitada de la diversidad genética original a las generaciones futuras.

La cronología coincide con un periodo de grandes alteraciones ambientales en Australia. Durante el Pleistoceno, el continente experimentó sucesivos ciclos glaciales e interglaciales que transformaron radicalmente los ecosistemas. Las condiciones frías y secas favorecieron la expansión de paisajes más áridos y propensos a los incendios, lo que redujo progresivamente los hábitats adecuados para los koalas, animales altamente dependientes de los bosques de eucaliptos.

Uno de los cambios más relevantes fue la expansión de la llanura de Nullarbor hace aproximadamente 70.000 años. Esta inmensa región semiárida actuó como una barrera ecológica que fragmentó las poblaciones de koalas y redujo notablemente la conectividad entre distintos territorios. Según el estudio, las poblaciones occidentales acabaron desapareciendo, mientras que una pequeña población situada en el este logró resistir las condiciones más adversas.

Ese reducido grupo de supervivientes se convirtió en el origen de todos los koalas actuales. Cuando el clima se volvió más favorable durante el actual periodo interglacial, la especie inició una recuperación gradual. Entre hace 16.500 y 6.000 años, aquella población ancestral se diversificó en cinco grandes grupos genéticos que dieron lugar a las poblaciones distribuidas actualmente a lo largo de la costa oriental australiana.

Más allá de corregir la cronología histórica, la investigación tiene implicaciones significativas para la biología de la conservación. El trabajo demuestra que los koalas poseen una larga experiencia evolutiva enfrentándose a cambios ambientales extremos y que han sido capaces de recuperarse de episodios de reducción poblacional muy severos. Sin embargo, los científicos advierten de que las amenazas actuales presentan características distintas a las del pasado.

Los cambios climáticos naturales desempeñaron un papel fundamental en la reducción histórica de la especie, pero las presiones contemporáneas están estrechamente vinculadas a la actividad humana. La pérdida de hábitat por la expansión urbana y agrícola, la tala de bosques, los incendios forestales cada vez más intensos, la caza histórica y la propagación de enfermedades están ejerciendo una presión acumulativa sobre las poblaciones actuales.

La situación es especialmente preocupante en Queensland, Nueva Gales del Sur y el Territorio de la Capital Australiana, donde los koalas fueron oficialmente catalogados como especie en peligro de extinción en 2022. Aunque algunas poblaciones del estado de Victoria han mostrado signos de recuperación, los datos más recientes apuntan a una tendencia descendente en varias regiones clave para la supervivencia de la especie.

Uno de los aspectos más valiosos del estudio es que proporciona nuevas herramientas para anticipar futuros riesgos. La pérdida de diversidad genética puede reducir la capacidad de adaptación de una especie frente a enfermedades, cambios ambientales o nuevas amenazas ecológicas. Al comprender cómo evolucionaron las poblaciones de koalas durante anteriores episodios de crisis, los investigadores pueden desarrollar modelos más precisos para evaluar su vulnerabilidad actual.

El trabajo también abre nuevas líneas de investigación sobre la historia de la fauna australiana. Los autores consideran que otras especies del continente, incluidas algunas relacionadas con la extinta megafauna australiana, podrían haber experimentado declives demográficos similares mucho antes de la llegada humana. Si futuras investigaciones confirman este patrón, podría producirse una revisión más amplia de la interpretación tradicional sobre el impacto de los primeros pobladores en los ecosistemas australianos. @mundiario

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