Solo a un genio como él se le pudo ocurrir convocar un concurso de cartelismo para dar a conocer el caldo que contienen las botellas de Terras Gauda. De este modo evocaba a Francisco Mantecón, su gran amigo, socio y artífice de la imagen gráfica de la bodega. Un certamen que ahora es bienal y que ha recopilado más de veintitrés mil carteles elaborados por diseñadores, ilustradores, artistas y cartelistas procedentes de más de un centenar de países.
El señor de los vinos
Una iniciativa que hemos vuelto a rememorar en las tierras de Vigo de la mano de José María Fonseca Moretón (cosecha del 50) que para mí es el Señor de los Vinos, que ha sabido cultivar las cepas en esas tierras calientes en las que maduran nuestras mejores uvas. Son muchos años dedicándose a la cultura del vino cuando finalizados sus estudios en Santiago, donde fue un gran tunante a ritmo de gaita o cualquier instrumento con el que se pueda hacer música galega, se metió en el mundo del campo a través de Extensión Agraria. Allí comenzó su amor por las cepas y la obtención de los mejores caldos que firma con el sello de Terras Gauda.
Cuarto de siglo
Hace ahora 25 años un grupo de personas nos reuníamos en Vigo respondiendo a la convocatoria de José María, y contando como Fernando Onega en su condición de mantenedor de un acto que ha cumplido cuarto de siglo. Al periodista gallego, recientemente fallecido, se le rindió un homenaje cargado de emoción.
Fonseca y Mantecón cumplían los sueños fraguados durante años siempre con un buen vino y los mejores deseos entremezclados entre un humanista y un pintor para elevar hasta lo más alto el vino que desde las tierras de O Rosal colocó a Galicia en el reino de Baco. Millones de botellas han recorrido el mundo. En la actualidad son numerosas las denominaciones vinícolas que salen de la factoría de Terras Gauda.
No tengo ninguna duda de que en el ADN de Fonseca y en su torrente sanguíneo el albariño fluye en armonía con los glóbulos rojos. Es el gran amante correspondido de las cepas que nos otorgan unos caldos, los mejores del mundo, que son santo y seña de lo que es Galicia como la primera productora y exportadora de los mejores blancos del mundo.
Los de mi generación conocemos a José María como Fonseca, su primer apellido, y me une a él la amistad orensana desde nuestra infancia. Es un modelo irrepetible como persona, amigo, compañero, empresario, humanista, músico, defensor de nuestra lengua y, por encima de todo, amante de lo que lleve el cuño de calidad con la palabra Galicia.
Pasión por el vino
Si Fonseca no existiera tendríamos que crearlo. Esta tierra y sobre todo la cultura le deben mucho. Él siempre dice que está pagado sintiéndose rodeado y arropado por sus amigos. Como hombre de empresa la cuenta de resultados de la amistad está siempre a su favor. El vino seguirá por siempre siendo su pasión. La música su gran refugio. Y la amistad su pasaporte con el que recorre el mundo. Estoy seguro que vaya donde vaya, y llame a la puerta que llame, siempre tendrá un amigo. Después de más de seis décadas de amistad, siempre estoy esperando recibir algún mensaje encabezado con la palabra Peto. Él y yo sabemos lo que eso significa, mi querido amigo, serás hoy y siempre el Señor de los Vinos. @mundiario