Ciudad de México.- Mientras miles de aficionados se dirigían al Estadio Ciudad de México para la inauguración del Mundial, en la que México le ganó 2-0 a Sudáfrica, decenas de madres buscadoras avanzaban entre vallas, cercos policiales y personal de Gobierno con un objetivo distinto: hacer visibles los rostros de quienes siguen desaparecidos.
Afuera de la fiesta deportiva, las rastreadoras desplegaron mantas, pegaron fichas de búsqueda y alzaron la voz por las más de 134 mil víctimas de las que no hay ni un dato ni una esperanza. La Fiscalía General de la República apenas tiene 4 mil carpetas de investigación abiertas.
La movilización arrancó temprano. Desde las 6:00 horas, decenas de madres buscadoras llegaron ayer a la zona aledaña al Estadio para exigir la búsqueda de sus familiares.
A un costado de la estación Textitlán del Tren Ligero, sobre Calzada de Tlalpan dirección sur, las rastreadoras desplegaron mantas, lonas y carteles con el rostro de las víctimas. Además, colocaron fichas de búsqueda en los vidrios y rejas al exterior del sistema de transporte.
En paralelo, un grupo de personas que portaban chalecos blancos, dirigidos por personal de Gobierno de la CDMX, se congregaba en la zona.
Vanessa Gámez, madre de Amelí García, una joven de 19 años desaparecida desde julio del año pasado, señaló que la movilización era pacífica, por lo que no bloquearían la circulación pues sólo buscaban concientizar a los ciudadanos acerca de la inseguridad en el país.
“Nuestra movilización es pacífica, (es) para que empaticen con nosotros, se unan y sepan que México es inseguro, que tenemos 6 mil desaparecidos en la Ciudad de México, que tenemos más de 134 mil en el país”, denunció.
“Por eso estamos aquí, para que el mundo, la Ciudad y el país sepan que estamos llorando por nuestros hijos. Al rato celebran un partido y nosotros afuera lloramos la desaparición de nuestros hijos”.
Alrededor de las 8:40 horas, ya con una alta afluencia de aficionados que caminaban rumbo al Estadio entre consignas plasmadas sobre el asfalto, las buscadoras trataron de avanzar rumbo al recinto, pero fueron detenidas por quienes portaban chalecos blancos, que cerraron la circulación vehicular de la Calzada para formar una valla humana.
Mientras tanto, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, personal de Tránsito, así como miembros de la Secretaria de Gobierno de la Ciudad y de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, resguardaron la movilización para impedir el paso a los colectivos.
En respuesta, los manifestantes cerraron durante unos minutos el paso a transeúntes por el puente peatonal del lugar, por lo que surgieron roces entre aficionados, trabajadores y miembros de la movilización.
Otro grupo de buscadoras que protestaba sobre Calzada de Tlalpan, en dirección al norte, arribó al lugar avanzando desde el lado contrario, a la altura de la Universidad del Valle de México y continuó la marcha hacia el Estadio, pues en ese sitio la vialidad estaba libre de resguardo policial.
“¡No es fiesta, es lucha y protesta! ¡México campeón en desaparición!”, coreaban a su paso por la vía. Alrededor de las 11:20 horas, los colectivos atravesaron el cruce vehicular de las vías del Tren Ligero hacia la dirección sur de la calzada.
Con esto, lograron llegar a las inmediaciones del Estadio Ciudad de México, donde un grupo de policías ya los esperaba con barreras de acero para impedir su paso hacia el recinto.
A un costado de las vallas, los aficionados caminaban para ingresar a pie a la zona del Estadio, mientras las madres buscadoras arrojaban a los policías pétalos de las flores de cempasúchil que desprendieron a su paso por la calzada.
Fernando Vargas, padre de Olin Hernando Vargas, desaparecido desde noviembre de 2024, señaló que la movilización se realizó para visibilizar la lucha de los rastreadores.
“Venimos porque ahorita es el punto de atención de la sociedad y queremos que se enteren de esto. La impunidad es casi absoluta y toda la gente está expuesta a ser víctima de este delito”, aseguró.
La protesta por los desaparecidos se extendió hasta el Ángel de la Independencia, donde activistas ocuparon una de las escalinatas para desplegar una manta con los rostros de las víctimas.
Los activistas se mezclaron con aficionados que llegaron para celebrar el triunfo de la selección nacional, mientras desde un templete un grupo de mariachis encabezaba el festejo futbolero.
Todo era alegría, a pesar de todo
El festejo de México llegó, a pesar de la tormenta.
No la de bloqueo de la CNTE en el Zócalo, que le quitó a la Presidenta Claudia Sheinbaum la posibilidad de salir a recibir los aplausos de su público en la inauguración del Mundial de Futbol en el Zócalo, ni el de las madres buscadoras de sus más de 130 mil hijos desaparecidos que se manifestaban al pie del Ángel de la Independencia.
Fue una simple y real tormenta, de neblina y ráfagas de lluvia que ahuyentó a la afición, que demostró que la realidad sigue siendo mejor que las ilusiones.
Hasta el silbatazo final del partido México-Sudáfrica todo era alegría. Qué fácil la felicidad a veces. Tan simple, tan pura, tan poquita.
La Selección Nacional tenía todo en contra. De 7 partidos inaugurales que había jugado en 17 mundiales, tenía 5 derrotas y 2 empates. Dos goles a favor y 19 en contra; y más de 199 mil homicidios en el pasado sexenio de Andrés Manuel López Obrador, recordaba una manifestación de personas desaparecidas que llegó casi a la puerta del Estadio Ciudad de México. Las flores de adorno sobre Paseo de la Reforma, alrededor del Ángel, eran cempasúchiles, las flores de los muertos.
En 2010, en el Mundial en Sudáfrica habían quedado 1 a 1. Pero qué bonita es la venganza cuando Dios nos la concede y México ganaba 2 a 0 y alrededor del Ángel celebraban como si ya hubieran ganado el campeonato. Mexicanos, apúrense a ser felices que ya viene la tristeza.
“Tenemos que vivir el ahora, no el ayer ni mañana, es el ahora y gastarnos lo que tengamos. Yo me vine con mis propios recursos, pero no me interesa. Mi hermano acaba de morir de cáncer y lo sepulté hace 8 días. Se quedó todo su dinero en el banco, y hay que disfrutar todo eso. La vida es lo que se tiene que disfrutar”, decía una mujer de Toluca. Guadalupe González quería llorar y se aguantaba sobre la Calle de Génova.
Una vendedora ambulante había logrado conectar su televisión al Mundial y ahí se amontonaban los que no habían podido entrar a los restaurantes. Padres de familia, otros vendedores y vagos que gritaban: “¡México! ¡México!” y luego: “¡La del puesto! ¡La del puesto!”. En tiempos de emergencia, cualquier pretexto sirve para estar contentos.
En el Ángel, en la Calle de Génova, Bucareli y el cruce de Insurgentes, los peatones lucían sus playeras verdes. Piratas y originales, que más daba.
Abajo del Ángel de la Independencia, los familiares de personas desaparecidas se habían adelantado a cualquiera festejo, cuando apenas el templete se montaba. Colgaron una lona que recordaba los más de 133 mil desaparecidos, apenas de 2006 hasta ahora. Y ni un dato, ni una esperanza. La Fiscalía apenas tiene apenas 4 mil carpetas de investigación abiertas. El Estadio Azteca, donde se jugó el partido inaugural, tiene capacidad para 87 mil asientos. La calma que las autoridades mexicanas buscaban era el silencio de los gritos que los aficionados ya no podían realizar.
Detrás del templete, los familiares pegaron cientos de fichas de personas desaparecidas. “En ningún momento queremos arruinar la fiesta, simplemente que nos escuchen, que volteen a ver cómo está México que es, como dicen, México, campeón en desapariciones”, dijo Rocío Fragoso, mamá de Karen Estefanía Domínguez, de 30 años de edad, desaparecida hace 8 años.
Un hombre llegó con su nieto de 6 años desnudo, todo pintado de bandera nacional sobre sus hombros. Alegre, pero triste. Su hijo se fue hace 6 años a Estados Unidos, sigue en Wisconsin, y no ha regresado. “Así la libramos en el Mundial de 1994, así seguimos”, decía. Y su nieto temblaba de emoción o de frío.
Por los celulares se veían las noticias, enfrentamientos afuera del Azteca de familiares de desaparecidos contra la Policía. La Presidenta Claudia Sheinbaum había evitado ir al Azteca para evitar los abucheos y tampoco pudo estar en el Zócalo. Se fue al Deportivo de los Hermanos Galeana. El primer gol de México, el segundo. El difícil camino de la Selección que tiene todo en contra.
De 17 mundiales, tiene 28 derrotas, 17 victorias y 15 empates. Ciento un goles en contra y 62 a favor. De 10 partidos del entrenador Javier Aguirre en dos mundiales, Corea, Japón y Sudáfrica, 4 derrotas, 3 empates y 3 victorias. Y a pesar de todo, una victoria. Dos a cero.
El humo de las bengalas verdes se mezclaban con los gritos de protesta por las desapariciones. “De la Sierra Morena, cielito lindo, vienen bajando… un par de ojitos negros, cielito lindo, de contrabando”. Alrededor del Ángel, entre las flores amarillas de los muertos, había alegría, ilusión y gritos. “¡Ay, ay ay! canta y no llores”, y luego venía el aguacero. La alegría que es tanta y tan poquita. Había que volver al Ángel.
HLL