Ayer, la Presidenta Claudia Sheinbaum llegó a la mañanera con el Mundial bajo amenaza.
El Zócalo cercado, las vallas metálicas, los operativos policiacos, las protestas de la CNTE y la incertidumbre sobre la inauguración marcaron una conferencia seria, casi de contención.
Hoy llegó aplaudiendo.
"¿Cómo están? ¿Contentas, contentos, felices?", soltó, sonriente, antes de convertir la mañanera en una celebración por el triunfo de México.
"Hermosísimo, la verdad, el juego. Buenísimo, buenísimo. Felicidades a la Selección y además no sólo por como jugaron, sino la alegría que le dieron al pueblo de México, a todas y a todos los mexicanos".
La Presidenta habló de familias enteras con la camiseta verde, del Zócalo cantando el Cielito Lindo, de plazas llenas y de una alegría que, según dijo, cruzó todo el País.
"Ahí es cuando uno piensa que el que apuesta en contra de México siempre le va a ir mal. Le va a ir mal en la cancha, le va a ir mal en la política, le va a ir mal en la vida", lanzó.
Luego vinieron lo que ella llamó las "buenas noticias".
La actividad industrial, el récord de exportaciones y una exposición de la Secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, con una batería de cifras para presumir el arranque mundialista.
Rodríguez reportó 100 mil personas en el Zócalo, 200 mil en eventos de alcaldías, 50 mil en Nuevo León, 38 mil en Jalisco y 10 mil en México de Mis Sabores.
También duplicó la expectativa turística: dijo que México podría rebasar los 10 millones de visitantes internacionales en junio, pese a que el cálculo inicial rondaba los 5 millones.
Este viernes, frente a quienes anticipaban caos, la Presidenta presumió fiesta, turistas, plazas llenas y promoción internacional.
"Ayer hubo quien quiso mostrar otra imagen de México, pero la imagen de México es la alegría, la felicidad del pueblo", aseguró.
La Mandataria elogió el operativo en la Ciudad de México y sostuvo que todo funcionó "a la perfección".
También justificó no haber ido al Estadio Ciudad de México: dijo que desde el inicio decidió regalar su boleto a una joven que no habría podido pagar una entrada de 80 mil o 120 mil pesos.
De paso, recordó sus homólogos de Estados Unidos, Donald Trump, y de Canadá, Mark Carney, coanfitriones del torneo-tampoco acudieron al estadio.
Luego llegaron las preguntas sobre la CNTE. Ahí se acabó el festejo.
Sheinbaum endureció el tono contra la organización que fuera aliada de la 4T y que hoy recibe trato de Oposición.
Plantada en el atril del salón Tesorería, la Presidenta arremetió contra la Coordinadora a la que acusó de querer regresar a esquemas corruptos, como los que permitían el reparto de plazas de maestros.
También aprovechó para dejar en claro no tiene ningún interés de mantener como interlocutores a los líderes de la disidencia magisterial que intentó echar a perder la fiesta mundialista que arrancó con un triunfo de la Selección Mexicana.
"¿Qué caso tiene el diálogo si se sigue manteniendo la misma posición? Además, dicen en la mesa una cosa y luego hacen otra cosa afuera. Pero no vamos a reprimir, porque eso es lo que ellos quieren, una provocación".