El Mundial de futbol plantea la tesis de que el país se domicilió en una tregua, una pausa a los problemas, presiones y conflictos; un bálsamo para las autoridades ante una sociedad distraída por el divertimento futbolístico. Las preocupaciones cambian de rumbo y, con un buen inicio de la Selección Nacional, el optimismo y la alegría de muchos crean el espejismo de la anhelada felicidad colectiva. Hasta los críticos de siempre se sienten obligados a moderar su juicio para dar curso y sumarse al júbilo colectivo que despierta y motiva el futbol. Los boicoteadores de la CNTE fueron derrotados no tanto por las autoridades, sino por la determinación de la afición de no permitir que se malograra la esperada fiesta. México 2 - provocación 0.
Las dificultades persisten a pesar del Mundial. Si Donald Trump no asistió al evento de inauguración fue por desdén, no por miedo al rechazo del público; mucho menos habría de posponer su inquina contra el mundo y sus enemigos imaginarios y no imaginarios, privilegiadamente los narcotraficantes, ahora convertidos en terroristas.