WASHINGTON- Fiel a su afán por dejar huella, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró este domingo su 80 cumpleaños con una noche de combates de artes marciales mixtas de la UFC en la Casa Blanca, una escena sin precedentes que convirtió la residencia presidencial en una suerte de Coliseo romano.
Los jardines de la Casa Blanca han acogido en el pasado conciertos y recitales, pero nunca habían sido escenario de un espectáculo de puñetazos, patadas y rostros ensangrentados como el que dejaron las peleas de esta disciplina, considerablemente más agresiva que la lucha libre.