Una de las frases más repetidas en nuestras comunidades es la relativa a la virtud que tiene el prevenir, como antídoto contra el lamento. Por desgracia, la repetición incesante de dicha pieza de sabiduría popular no encuentra correspondencia en los hechos.
Los ejemplos de esta realidad son múltiples y se actualizan de forma recurrente. El problema es que, ante la acumulación de evidencia, no parecemos capaces de reaccionar para modificar esta realidad.