El incremento de bares y centros nocturnos en el primer cuadro de Saltillo y la falta de regulación en aspectos como ruido y basura, modificó de forma negativa la vida cotidiana de las familias residentes, quienes manifestaron afectaciones en la habitabilidad de sus hogares debido al ruido constante.
Los afectados argumentaron que las dependencias locales han incurrido en una falta de vigilancia y control en la expedición de licencias comerciales.