Aunque el T-MEC se mantenga en una versión revisada, las empresas automotrices de Norteamérica tienen que prepararse para mayores costos, complejidad administrativa e incluso limitaciones en el acceso al mercado, advirtió la firma de consultoría Boston Consulting Group (BCG).
De acuerdo con el estudio USMCA (T- MEC) 2.0: Un punto de inflexión para el sector automotriz de Norteamérica realizado por BCG, una eventual derogación del T-MEC podría suponer un coste adicional de 33,000 millones de dólares en aranceles para la industria automotriz norteamericana.
“Los fabricantes de equipos originales y los proveedores deben comenzar a prepararse desde ahora”, recomienda la consultoría global.
Uno de los puntos más ríspidos será el intento del gobierno de Washington por imponer una cuota específica de contenido fabricado exclusivamente en Estados Unidos.