Suiza dejó de especular y convirtió una tarde cerrada en golpe de autoridad dentro del Grupo B del Mundial 2026. La Nati venció 4-1 a Bosnia y Herzegovina en el Los Angeles Stadium, en un duelo que durante más de una hora parecía atascado, pero que terminó convertido en una exhibición de pegada, paciencia y banca.
El primer tiempo fue más de control que de castigo. Suiza tuvo la pelota, buscó amplitud y encontró en Granit Xhaka el eje para ordenar cada avance, aunque Bosnia resistió con bloque bajo y apostó por la experiencia de Edin Džeko para sostener algún contragolpe. La selección balcánica había sobrevivido al dominio suizo, pero el partido cambió por completo en el tramo final.