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AM 19 Jun, 2026 09:57

“Están acabados”: Trump estalla contra Irán tras suspenderse diálogo en Suiza

Suiza.- El esfuerzo de Estados Unidos para iniciar rápidamente conversaciones de alto riesgo con Irán tropezó con un obstáculo el viernes, apenas días después de la firma de un acuerdo que abre una ventana de dos meses para negociar sobre el programa nuclear de Teherán y restablecer el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz a niveles previos a la guerra.

Funcionarios iraníes no viajaron como estaba previsto a Suiza, insistiendo en que los ataques de Israel contra los milicianos de Hezbollah, grupo político-paramilitar respaldado por Irán, en Líbano deben detenerse antes de que puedan llevarse a cabo las conversaciones, según tres funcionarios regionales y una persona familiarizada con el asunto. No estaban autorizados a discutir públicamente la mediación en curso para intentar reprogramar las conversaciones y hablaron bajo condición de anonimato.

La situación era cambiante después que Israel y Hezbollah acordaran el viernes renovar su alto el fuego, según un funcionario estadounidense y funcionarios regionales. Queda por ver si eso podría ayudar a encarrilar de nuevo las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.

En Washington, el presidente Donald Trump arremetió una vez más en medio de los combates intensificados en Líbano y las conversaciones nucleares estancadas.

“No nos reunimos por desesperación, Irán sí”, escribió Trump en una publicación en redes sociales el viernes. “¡Están ACABADOS! Dejaremos correr los 60 días. ¡No reciben dinero, ni diez centavos!”

Vance, listo para conversaciones en Suiza

El vicepresidente estadounidense JD Vance estaba preparado para tomar un vuelo nocturno para reunirse con sus homólogos iraníes en un complejo turístico de montaña en el pequeño pueblo suizo de Obbürgen, e iniciar las conversaciones técnicas.

Su equipo y un pequeño grupo de reporteros se habían reunido incluso en la Base Conjunta Andrews, a las afueras de Washington, a la espera del viaje. Por su parte, decenas de funcionarios de la Casa Blanca, personal de avanzada y medios de comunicación se congregaron en Suiza para preparar la esperada llegada de Vance.

Pero entonces, de forma repentina, el viaje se canceló —al menos por el momento.

La Casa Blanca explicó en un comunicado que Vance —a quien Trump designó para encabezar las negociaciones— decidió posponer su viaje. No mencionó la escalada de violencia en Líbano.

“La logística de estas negociaciones nunca ha sido simple ni predecible”, indicó la nota.

Pero, según funcionarios, los iraníes dejaron claro a la Casa Blanca que se habían resistido a iniciar las conversaciones con Vance debido a las acciones militares israelíes en Líbano.

Combates en sur de Líbano se intensifican

Los combates se habían intensificado, con al menos 18 muertos por ataques aéreos israelíes, y cuatro soldados israelíes murieron en el sur de Líbano, según autoridades.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu afirmó el jueves que su ejército permanecerá en una “zona de seguridad” del sur de Líbano por el tiempo que “las necesidades de seguridad de Israel lo requieran”.

Israel y Hezbollah no son partes del acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

Irán insiste en que Israel debe retirarse de la amplia franja del sur de Líbano que ocupa, pero la redacción del acuerdo provisional no lo exige de forma explícita y solo garantiza la “integridad territorial” de Líbano.

Horas antes de posponer su viaje, Vance dio algunas pistas sobre la incertidumbre del momento cuando comentó a los reporteros en conferencia de prensa en la Casa Blanca que no estaba seguro de si las conversaciones se celebrarán el fin de semana.

“Creemos que estas negociaciones técnicas comenzarán en algún momento de este fin de semana”, declaró Vance. “Ese sigue siendo el plan. Pero podría cambiar”.

Poco después de la comparecencia de Vance, el líder supremo de Irán, el ayatolá Moytabá Jamenei, respaldó las negociaciones directas con Estados Unidos en una escueta declaración leída por medios estatales, la que pareció indicar a los dirigentes de la República Islámica que podían avanzar con una primera ronda de conversaciones.

“Es evidente que las negociaciones cara a cara que se celebrarán en el futuro no significarán aceptar la opinión del enemigo”, afirmó Jamenei en su comunicado.

El mensaje parecía dar cierto margen de maniobra a Jamenei, quien resultó gravemente herido en el ataque de Estados Unidos del 28 de febrero en el que falleció su padre. Durante mucho tiempo, los sectores conservadores del gobierno iraní —incluido el padre de Jamenei— se han opuesto a un diálogo directo con la Casa Blanca, especialmente luego que Trump, durante su primer mandato, retiró a Washington del acuerdo nuclear de 2015 negociado por el gobierno del expresidente demócrata Barack Obama.

Inicialmente, la reunión sería una ceremonia de firma

En un primer momento se esperaba que Vance viajara a Suiza para firmar el acuerdo en una ceremonia formal. En su lugar, Trump rubricó el documento el miércoles durante una fastuosa cena en el Palacio de Versalles con el presidente francés Emmanuel Macron, y su homólogo iraní Masoud Pezeshkian lo firmó por separado.

El documento establece que la reserva de uranio altamente enriquecido de Irán —que se cree que está enterrada bajo los escombros de los ataques militares estadounidenses del año pasado contra los principales sitios nucleares de Teherán—, debe, como mínimo, diluirse bajo supervisión internacional.

También establece que Irán no deberá adquirir ni desarrollar armas nucleares, un compromiso que ya había asumido anteriormente. Pero aún quedan por definir otros compromisos.

Irán cree estar en posición negociadora sólida

Los iraníes llegarán al diálogo con cierta confianza tras cerrar de facto el estrecho de Ormuz, lo que causó repercusiones económicas globales, dijo Rosemary Kelanic, directora del Programa de Oriente Medio en Defense Priorities, en Washington.

Kelanic sostuvo que Estados Unidos está “esencialmente tratando de negociar para volver al statu quo previo a la guerra”.

Neil Quilliam, investigador asociado del Programa de Oriente Medio y Norte de África del centro de estudios Chatham House, dijo que los “exultantes” dirigentes iraníes sienten que tienen la ventaja. El respaldo a las conversaciones por parte del líder supremo del país “envía una señal muy fuerte a nivel interno: ‘Ahora estamos en igualdad de condiciones con Estados Unidos’”.

“‘Trump pasó de pedir un cambio de régimen el 28 de febrero a esto: ahora van a sentarse directamente con nosotros y hablar de estos grandes temas’”, señaló Quilliam refiriéndose al razonamiento de los iraníes. “Así que se dirige más al público interno y les dice ‘Tenemos esto firmemente bajo control. No puede haber protestas, no puede haber revolución. Somos un nuevo régimen y vamos a quedarnos’”.

Vance debe negociar en medio de la división política

Para Vance, posible aspirante a la presidencia en 2028, la forma en que se desarrollen las negociaciones podría tener enormes repercusiones en su futuro político.

Su escepticismo respecto de las guerras en el extranjero fue una parte central de su identidad política durante su ascenso político, que incluyó su elección como senador federal. Pero ahora se encuentra como principal defensor de negociar un desenlace para el conflicto de Trump, que los demócratas han ridiculizado en gran medida como una maniobra insensata. Algunos republicanos de línea dura están consternados con el hecho de que el presidente respalde un acuerdo que podría dejar miles de millones de dólares en las arcas de la República Islámica.

El senador estadounidense Roger Wicker, presidente de la Comisión de las Fuerzas Armadas del Senado, dijo que algunos aspectos del documento están “completamente fuera de sintonía” con los objetivos de Trump.

Trump había criticado con dureza a Obama por el acuerdo nuclear de 2015, que, según él, no logró impedir que Teherán avanzara hacia un arma y canalizó miles de millones de dólares hacia la República Islámica. El presidente republicano retiró a Estados Unidos del acuerdo en 2018.

Trump ha rechazado las comparaciones con ese acuerdo anterior y afirmó que él había “negociado desde una posición de fuerza” tras una enorme campaña militar, cuando sostenía que Obama estaba pagando a los iraníes y no obtenía aquiescencia.

A Wicker le preocupaba especialmente el fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán mencionado en el acuerdo de 14 puntos. Trump y Vance han aseverado que no se destinará dinero de los contribuyentes estadounidenses a ese fondo y que no se otorgará sin concesiones y reformas por parte de Teherán.

AM

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