CIUDAD DE MÉXICO- Mientras el frenesí por el Mundial se apodera de Ciudad de México, uno de los mimados de los hinchas no es un jugador, un entrenador ni la mascota oficial.
A Merlín, el pato, se suma en el panteón de los roba-corazones Osito, un can mestizo rescatado de 8 años que se ha convertido en una inesperada sensación tras aparecerse en el partido inaugural de México posado en la parte trasera de una bicicleta de carga, vestido con una camiseta de la selección, gafas de sol y una gorra.