Hace días recordé aquel término de “papá gobierno”, utilizado para describir a un sistema político en el que el gobierno toma un papel controlador sobre la sociedad, porque asume la responsabilidad de resolver los problemas económicos y sociales, de manera que genera una alta dependencia de la ciudadanía respecto de los programas de asistencia social.
Esta forma paternalista de gobernar genera una comodidad que empobrece a la ciudadanía en muchos aspectos, pero algo que debería preocuparnos es que uno de los mayores impactos que produce es la merma de la libertad individual de las personas.