Cabo Verde volvió a demostrar que su presencia en la Copa del Mundo 2026 no es una postal exótica ni una invitación al festejo ajeno.
El debutante africano firmó otro capítulo histórico al empatar 2-2 ante Uruguay, una selección bicampeona del mundo que llegaba obligada a imponer jerarquía, pero terminó atrapada en la valentía, el orden y la fe de los Tiburones Azules.
El golpe fue temprano y tuvo aroma de eternidad. Kevin Pina tomó la pelota en un tiro libre lejano, a más de 30 metros del arco, y sacó un disparo que se convirtió en el primer gol de Cabo Verde en la historia de los Mundiales.