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El Imparcial 21 Jun, 2026 22:11

Los vuelos privados de Gianni Infantino entre México, Estados Unidos y Canadá durante el Mundial 2026 reactivaron las críticas por la huella de carbono de la FIFA, con un cálculo de hasta 500 toneladas de CO? solo por el avión del presidente

Los traslados aéreos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entre sedes del Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá reactivaron las críticas de especialistas ambientales y académicos sobre la huella de carbono del torneo. Según cálculos de la empresa francesa Greenly citados por AFP, si Infantino mantiene un ritmo de dos ciudades por día hasta el cierre de los octavos de final y luego asiste a los ocho últimos partidos, el uso de su avión podría generar entre 300 y 500 toneladas de CO? durante la competencia. La información fue publicada originalmente por La Jornada, con base en un despacho de Agence France-Presse (AFP).

La discusión no se centra solo en el traslado de un dirigente. De acuerdo con los especialistas consultados, el problema de fondo es el diseño del torneo: 16 estadios repartidos a lo largo de un continente, distancias de miles de kilómetros entre sedes y un formato ampliado que pasó de 64 a 104 encuentros.

Qué recorridos encendieron las críticas sobre Gianni Infantino

De acuerdo con AFP, Infantino apareció al menos en diez ocasiones en siete días en distintas ciudades sede del torneo. Entre ellas figuran Ciudad de México, Guadalajara, Los Ángeles, San Francisco, Vancouver, Seattle, Kansas City y Houston.

Esa presencia constante volvió a poner atención sobre un patrón ya señalado en coberturas previas. Según el medio de investigación Josimar, en septiembre de 2024 Infantino había recorrido 600 mil kilómetros en vuelos privados de Qatar Airways durante los tres años anteriores.

El señalamiento actual no parte de una sola imagen o de un trayecto aislado, sino de la recurrencia de sus desplazamientos en un campeonato con sedes ampliamente dispersas.

Qué dicen las estimaciones sobre la huella de carbono del jet privado

La consultora francesa Greenly, especializada en evaluación de emisiones, sostuvo esta semana que una sola hora en ese avión emite casi lo que una persona promedio genera en un año completo.

Conforme a ese cálculo, si el presidente de la FIFA enlaza dos ciudades por día hasta el final de los octavos y después acude a los ocho partidos restantes, el impacto de su aeronave se ubicaría en una horquilla de 300 a 500 toneladas de CO?.

Greenly comparó ese volumen con la huella de carbono anual aproximada de entre 35 y 55 personas en Francia. La estimación se refiere únicamente al avión utilizado por Infantino y no al total de emisiones del torneo.

¿Cuánto CO? podría emitir el avión de Infantino durante el Mundial 2026?

Según Greenly, el uso del avión del presidente de la FIFA podría generar entre 300 y 500 toneladas de CO? durante el torneo, dependiendo del número final de trayectos entre sedes.

Qué respondió la FIFA sobre los viajes de sus directivos

La FIFA sostuvo que sus dirigentes eligen viajar en vuelo comercial o privado “según lo que sea más eficaz y económico” y que, en cualquier caso, la organización cubre los costos de transporte.

Hasta el momento, la federación no ha difundido en el contexto de esta polémica un desglose público de emisiones ligado a los trayectos de su presidente durante el Mundial 2026. Tampoco se ha informado, conforme al despacho citado, un mecanismo de compensación específico para esos desplazamientos.

El punto de debate no es únicamente financiero. Para los críticos, la discusión gira en torno al mensaje institucional que transmite la dirigencia del futbol mundial cuando recurre al transporte aéreo más intensivo en emisiones en medio de un torneo expuesto a temperaturas extremas.

Por qué el formato del Mundial 2026 agrava el problema

Para David Gogishvili, geógrafo de la Universidad de Lausana citado por AFP, el caso de Infantino “refleja perfectamente el problema sistémico” del torneo y de la dirección que ha tomado la gobernanza de la FIFA.

El académico sostuvo que, al jugarse en 16 estadios “dispersos a lo largo de un continente”, la organización del futbol creó un modelo estructuralmente dependiente del transporte aéreo, el medio con mayor emisión de CO? por pasajero en trayectos de esta escala.

El crecimiento del torneo refuerza esa crítica. La edición 2026 es la primera con 48 selecciones y 104 partidos, un salto que incrementa la movilidad de directivos, equipos, patrocinadores, prensa y aficionados.

Lo que observan los activistas climáticos

John Hocevar, de Greenpeace USA, señaló en Instagram que colocar a sus dirigentes en vuelos privados diarios no transmite una señal de conciencia climática cuando el torneo ilustra los efectos del calor extremo para jugadores y aficionados.

Ese ángulo resulta central porque la discusión ya no se limita al impacto abstracto del carbono. El calor, la logística urbana y la movilidad entre sedes son factores que afectan la experiencia del público y el costo ambiental total del campeonato.

Qué antecedentes existen en otros torneos de la FIFA

La crítica actual se inserta en una tendencia más amplia. El Mundial de Qatar 2022 movilizó 1,846 jets privados, según consignó a finales de 2024 la revista británica Nature.

Esa cifra, de acuerdo con la misma publicación, superó el movimiento combinado asociado al Super Bowl, el Festival de Cannes, el Foro Económico Mundial de Davos y la COP 28.

AFP también recordó que la dispersión geográfica no será una excepción. El próximo Mundial femenino en Brasil repetirá distancias extensas, y la edición masculina de 2030 prevé una organización compartida entre Marruecos, Portugal y España, con tres partidos en Sudamérica y la posibilidad todavía no resuelta de expandirse a 64 selecciones.

Para México, el tema tiene una conexión directa. El país es una de las tres sedes del Mundial 2026, con ciudades anfitrionas que forman parte de una red de desplazamientos largos, costosos y con impacto ambiental elevado.

La discusión sobre la huella de carbono no se reduce a los vuelos del presidente de la FIFA. También alcanza la planeación de movilidad para aficionados, la presión sobre la infraestructura aeroportuaria, el consumo energético de los estadios y la exposición de asistentes y trabajadores a olas de calor.

En términos de servicio, el señalamiento de especialistas permite anticipar un debate que seguirá vigente durante el torneo: qué tan compatible es un megaevento continental con los compromisos de sostenibilidad que suelen acompañar a su promoción institucional.

Qué deja este caso en la discusión global sobre deporte y clima

El académico estadounidense Tim Walters sostuvo hace un año en la plataforma Play the Game que las emisiones asociadas a una Copa del Mundo son, por definición, emisiones de lujo y no de subsistencia.

Su observación resume el fondo del debate: los traslados privados de la élite deportiva se vuelven particularmente visibles cuando ocurren en torneos masivos que ya cargan con una pesada factura ambiental.

En ese contexto, el caso de Infantino funciona como símbolo de una discusión mayor sobre el modelo de expansión del futbol global y su compatibilidad con las metas climáticas que distintos organismos y empresas dicen respaldar.

Los vuelos privados atribuidos a Gianni Infantino durante el Mundial 2026 reabrieron una discusión que va más allá de la agenda del presidente de la FIFA. El foco está en un torneo diseñado sobre largas distancias, mayor número de partidos y una dependencia estructural del transporte aéreo que especialistas, académicos y activistas consideran difícil de conciliar con un discurso de sostenibilidad.

La cobertura de este tema continuará conforme la FIFA publique información adicional sobre movilidad, emisiones y medidas de mitigación durante el campeonato.

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