Hay una bomba de tiempo en Palacio Nacional y Morena, que la presidenta Claudia Sheinbaum, si está enterada, debe desactivar. Y si no lo sabe, averiguar y desactivarla también. El detonante es Iván Silva, su estratega electoral y a quien le encargó el proceso de selección de candidatos y las campañas de cuando menos 14 gubernaturas el próximo año. Silva es un riesgo, para ella y para su objetivo de ir reemplazando la estructura política obradorista a partir de 2027 por una claudista, al ser una persona de interés del gobierno de Estados Unidos.
Silva, que ha trabajado con ella desde hace tiempo, no es el incondicional que cree. Forma parte de un entramado político con presuntos vínculos con el crimen organizado –razón del interés de Washington en él– previos a su colaboración con la Presidenta. Silva, fundador y cabeza de Heurística, la consultora que diseñó la estrategia de Morena, operó el cuarto de guerra y las redes sociales en las campañas presidenciales de 2018 y 2024. Su entrada al círculo de poder de la 4T le abrió la puerta a numerosos gobernadores morenistas. Uno muy importante, clave para Estados Unidos, es Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas.