General Motors ha desmantelado sus ambiciones en el sector de los vehículos eléctricos y ha eliminado más de mil puestos de trabajo en su planta de ensamblaje insignia de Detroit, sustituyendo a esos trabajadores con 50 robots y provocando la indignación de los sindicatos, de acuerdo con The New York Post.
Según informes citados por el medio, los robots colaborativos, o cobots, se han instalado en la línea de ensamblaje de la planta Factory Zero de GM en Michigan, en medio de una drástica disminución de la demanda de sus modelos eléctricos y la consiguiente presión para reducir costos.